El hijo adoptado de Ian Wright es un sensacional cohete
El gran delantero del Arsenal le adoptó cuando tenía 18 meses, el Forest le despreció y hoy es indiscutible para Keegan y Eriksson.


Un cohete en la banda derecha del Manchester City lleva el apellido Wright, y sólo por eso ya provocó expectación en toda Inglaterra. Rápido como pocos volantes en el fútbol de hoy, una de las grandes sensaciones actuales del fútbol inglés fue adoptado por Ian Wright cuando sólo tenía 18 meses. Delantero que marcó diferencias en el Arsenal a inicios de los noventa, Ian Wright no es padre carnal de Shaun pero le dio todo lo demás. Con él creció junto a su hermano menor Bradley (también ya en el primer equipo del Manchester City) y no pudo tener mejor maestro como futbolista que el máximo goleador en la historia de los gunners.
De Shaun Wright-Phillips destaca su velocidad por encima de todo. Ha jugado incluso de lateral con Kevin Keegan, pero su llegada a la selección absoluta y su salto a la fama se lo debe a su explosividad. Con la pelota en carrera es rápido como pocos futbolistas más en Europa, y si juega pegado a la banda puede ser imparable. Una bala que ya demostraba su nivel en los juveniles del Manchester City y al que un día despreció el Nottingham Forest. Allí había empezado Shaun a demostrar su rapidez, pero, tras una temporada prometedora, el Forest le rechazó. Su padre Ian le consoló, Joe Royle le llevó a la escuela del Manchester City y allí creció hasta convertirse en estrella.
Ascensión meteórica.
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El propio Royle le hizo debutar con el primer equipo con 18 años, con el City aún en Segunda, ante el Port Vale. El equipo ascendió, pero fue tras un nuevo descenso y con la llegada de Kevin Keegan cuando Wright-Phillips se consolidó como volante. Le llegó todo muy rápido. El debut con la selección Sub-21 ante Italia, en Bradford, y su primer partido con la absoluta, con golazo incluido frente a Ucrania en Old Trafford. Un gol marca de la casa, con una arrancada de velocidad pura por la banda y un remate cruzado.
Será un habitual de Eriksson, no cabe duda. Creció en la Sub-21 al lado de talentos del nivel de Defoe, Joe Cole, Jenas o Pennant, y llegó como una centella a la absoluta. Indiscutible en los últimos tres años en el City y con ofertas de todo tipo sobre la mesa, no tardará en dar el salto definitivo. Si el Atlético consiguiera ficharle sería, sin duda, un tremendo acierto. Se aseguraría tener cubierta la banda derecha con un futbolista de primer nivel durante muchos años.



