Con Ronaldo, Ronaldinho y miedo a la altitud de Quito
Al doctor de Brasil le preocupan los 2.850 metros

El campeón del mundo, Brasil, defenderá su condición de invicto de las eliminatorias suramericanas para el Mundial de Alemania 2006 en la difícil altura de Quito, donde aguarda Ecuador. Mientras la selección local se agiganta ganando o empatando en medio de los efectos que ocasiona la altura de 2.850 metros sobre el nivel del mar en que se ubica Quito, Brasil se ha mostrado temerosa.
Para evitar inconvenientes, Carlos Alberto Parreira, seleccionador brasileño, optó por concentrar al equipo en Guayaquil hasta horas antes del encuentro, en que subirá a la capital ecuatoriana.
La única baja en el equipo canarinho es la del centrocampista Zé Roberto, que sufrió un golpe en la cabeza el pasado 30 de octubre en el partido de la Bundesliga que disputó con el Bayern Múnich contra el Borussia Mönchengladbach y requiere una semana más de reposo absoluto.
En su puesto estará Ricardinho, jugador que milita en el Santos brasileño (el mismo club en el que juega Robinho, objetivo del Real Madrid), que fue eliminado el pasado miércoles en cuartos de final de la Copa Suramericana por la Liga Deportiva Universitaria de Quito. Por su parte, la selección ecuatoriana atesora el histórico triunfo por 1-0 con el que venció a Brasil en Quito en las eliminatorias del Mundial 2002 como principal motivación para el encuentro de hoy. En busca de repetir la hazaña, su seleccionador, el colombiano Luis Fernando Suárez, intentará robarle el balón a Brasil. En esa tarea, Ecuador echará de menos al centrocampista Alex Aguinaga, que renunció a jugar con la selección. Ecuador tiene que buscar muchas cosas para salir airoso; tener más profundidad y tratar de llegar a la portería rival, además de buscar que la altura sea una buena aliada, dijo Suárez.
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"Necesitarían seis semanas para una buena adaptación"
Preocupa la altitud a la que se jugará el partido, los 2.850 metros sobre el nivel del mar en los que se encuentra la ciudad de Quito. El médico de la selección canarinha, Serafim Borges, espera que no pase factura a sus jugadores. Preferimos concentrarnos en Guayaquil y subir el mismo día a Quito. A partir de los 2.300 metros, el rendimiento de un jugador se ve afectado y en personas no deportistas puede causar problemas cardiovasculares serios. Vamos a pasar tan sólo seis horas en Quito y es a partir de las ocho o nueve horas cuando los efectos se hacen sentir. La altitud es el gran hándicap para el partido; siempre lo es, ya que si quisiéramos adaptarnos, tendríamos que llevar concentrados allí desde hace seis semanas, afirma Serafim Borges.



