Oli pone morbo a un clásico
El Carranza se vestirá de Primera para recibir a un Betis desconfiado. Juega Oliveira


Hace apenas cuatro años, el Cádiz se arrastraba por los fangos de la Segunda B y sus terroríficos problemas económicos estaban a punto de condenarle al desastre, al caos y a la desaparición. Su afición no lo permitió. Y en aquel candente verano, Manuel Ruiz de Lopera, presidente del Betis, decidió que su equipo jugase gratis el Trofeo de los Trofeos, el Ramón de Carranza. En realidad, el dinero que el Ayuntamiento aportaba para que los verdiblancos jugasen en la Tacita de Plata sirvió para que los jugadores amarillos pudieran cobrar. Y bien que lo agradecieron. Ese Cádiz emergió y con la firme y decidida apuesta de su presidente, Antonio Muñoz, no sólo sobrevivió sino que hoy vuelve a soñar con hacer algo grande. Y en esta ciudad nadie ha olvidado aquel detalle de Lopera.
Hoy, Cádiz y Betis vuelven a enfrentarse en un encuentro oficial. Ya era hora. Este es, el partido estrella en estos dieciseisavos de final. La aparente distancia que pueda haber entre un equipo de Primera y otro de Segunda se acorta en el torneo del K.O, a partido único, y en un Carranza que puede registrar un lleno sensacional. Imagínense qué presión se puede encontrar el equipo de Serra Ferrer ante una de las aficiones más alegres, animosas y simpáticas de España.
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Recuerdos. Vamos con el capítulo de alicientes. Serra Ferrer va a muerte a por la Copa. No creo que sea un torneo secundario afirma sin rubor el técnico que disputó dos finales; contra el Atlético, en 1991, siendo técnico del Mallorca y contra el Barcelona, ya con el Betis, en aquella memorable final de 1997 disputada en Madrid y que los béticos nunca debieron perder. El mallorquín desea que a la tercera venga la vencida. Por eso pone a su artillería pesada.
Pero el Cádiz es un equipo peleón. Espárrago, que llevaba siete años alejado de los banquillos celtíbéricos, no ha perdido ni un ápice de ese caché con el que hizo subcampeón de Liga al Valencia o completó fenomenales temporadas con Sevilla o el mismo Cádiz. Presión, estrategia y momentos de fútbol muy brillante son sus argumentos. Y una delantera de lo mejorcito en Segunda: Oli, el gran Oli y Matías Pavoni, un argentino que, temporada a temporada, crece como futbolista. Una ocasión muy especial para el asturiano: Quiero mucho al Betis, pero deseo que gane el Cádiz son sus argumentos. Partidazo habemus...



