"Si a algún jugador le falta motivación, que lo deje"
Héctor Cúper iniciará mañana su segunda etapa al frente del Real Mallorca ante el Sevilla, un equipo comparable por su fortaleza al conjunto balear de finales de los 90. El entrenador argentino, aunque apenas ha tenido tiempo de inculcar sus conceptos, cree necesario ganar ya.

¿Cómo valora el trabajo de estos cuatro días?
Vamos poco a poco haciendo cosas que me gustan, como tratar de que el equipo se mueva como creo que debe hacerlo. Ya le digo, poco a poco, aunque los partidos están ya encima. Hemos elegido un modelo de trabajo por líneas y confío en él. Si decidí aceptar esta responsabilidad y este compromiso es porque creo que las cosas van a salir bien. Lo único que les exijo a los jugadores es que crean en lo que estamos haciendo; después ya serán los resultados los que, como siempre, digan si teníamos o no razón.
¿En qué ha incidido en estos pocos días de trabajo?
A un jugador no podemos lanzarle 28 cosas a la cabeza de repente. Por eso hemos empezado a trabajar especialmente con la defensa. Quiero que mi equipo tenga una seguridad mínima, y esa seguridad me la da la defensa. Alguien dirá que también da seguridad marcar siete goles por partido, y es cierto. Pero, en nuestro caso, he creído que era más conveniente hacer hincapié en ordenar el trabajo defensivo, quizá porque no hay tiempo.
¿Cree que a los jugadores les falta motivación?
Si a un jugador le falta motivación hay que pedirle que deje lo que está haciendo. Yo no puedo motivar a un jugador, ¿cómo lo voy a hacer? El jugador tiene que estar motivado sólo por lo que hace, porque esto es una cosa extraordinaria que llegará el día que deje de tenerla. Cualquier jugador debe cumplir con su deber profesional, porque para eso le pagan, como también cualquier entrenador. Lo que sí se puede hacer en momentos determinados es estimular y tener en cuenta momentos psicológicos que repercuten, pero que no tienen que ver con la motivación.
Después de tres años apartado y alejado de la Liga española, ¿ha perdido perspectiva o conocimiento de los equipos rivales del Mallorca?
No, al contrario, tengo las cosas muy claras porque llevo un año sin trabajar y ves un poco de todo, además de contar con los informes y los vídeos del club. También hablo con los jugadores y les pregunto, y me van situando en muchos detalles. Le diré, por ejemplo, que del Sevilla me habla muy bien todo el mundo. No sólo de Baptista, sino del conjunto como bloque. Me dicen que es un equipo en el que corren todos. A mí -Cúper se ríe- eso me parece lo normal, eso es un equipo como tal.
Con su llegada, los jugadores empiezan de cero.
Siempre se apunta eso cuando hay un cambio de entrenador. El que jugaba poco tiene nuevas esperanzas y el que jugaba mucho piensa: a ver este loco qué hace. Digamos que todo se renueva un poco.
¿Se siente especialmente presionado ante este reto?
La responsabilidad es tremendamente mayor que la primera vez que vine porque todo este respaldo que veo es de una exigencia increíble. Y no sólo eso, sino que además creemos que todo se va a solucionar por arte de magia y yo soy un entrenador de fútbol. De ahí no paso ¿eh? Creo que la ilusión renueva los espíritus de los jugadores y de la gente, pero no hay que creer en la garantía absoluta que se presupone por una etapa exitosa anterior.
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¿Qué promete Cúper?
Trabajo, orden, entregarlo todo y hacer un equipo solidario sin que prevalezcan las individualidades. La garantía de éxito no la puede dar nadie.




