"Si la afición silba a un jugador daña al equipo"
Con la experiencia de haber estado alguna vez en el disparadero, Sergi se dirige conciliador a la afición. Sabe que el peor enemigo pueden ser los silbidos de sus propios hichas. El lateral pide más comprensión para Novo y Musampa.


¿Cómo se encuentra físicamente?
Ayer sufrí una sobrecarga y por precaución me retiré del entrenamiento. En principio me encuentro bien y hay que seguir trabajando para ver si puedo estar para el domingo.
A su próximo rival, el Zaragoza, tampoco se le están dando bien los partidos de visitante.
Sí, pero por eso mismo serán más peligrosos. Van a venir con ganas de conseguir los puntos, nosotros lo sabemos y estaremos mentalizados para contrarrestarlo con nuestro fútbol.
¿Cree que no se ha valorado suficiente el punto conseguido en Valencia?
Estamos muy habituados a las opiniones y nos ausentamos de este tipo de comentarios. Sabemos que llevamos dos partidos fuera de casa jugando bien. En Sevilla se perdió con un partido bueno y en Valencia se empató igual. El equipo se va soltando.
¿Cómo ve la actitud de la afición hacia algunos jugadores?
Todos vestimos la misma camiseta y en el Vicente Calderón tienen que animar a unos jugadores que formamos un equipo, más acertados o menos, pero animar a todos. Si silban a un jugador le hacen daño a él y más que nada a todo el equipo. Todos lo notamos. El domingo todos queremos ganar y hacerlo bien para contentar a nuestra afición y el que más necesita cariño es al que han silbado.
¿Ha visto sufrir en este tiempo a Álvaro Novo y Musampa?
Yo lo sufrí en el Camp Nou y se pasa mal. Las piernas se quedan encogidas. Cuando he jugado en un equipo con mucha presión lo he pasado mal, aunque las cosas se llevan por dentro, porque exteriorizarlas como pasó con Kiki puede ser más perjudicial. Si nos tiramos piedras a nuestro tejado no es bueno, lo que queremos es que el Atlético gane. Hay que ser más comprensivos.
¿La exigencia del Calderón ha acabado en injusticia?
A mí me gusta que me exigan como profesional que soy, si no sería una desmotivación.
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¿Cuál sería la actitud que desean?
El ejemplo es Ibagaza. Cuando llegó no le salían bien las cosas, y la gente ha ido aceptándole hasta que le salieron un año después. Deben hacerlo con todos. Hay que ser más comprensible y si quieren silbar que lo hagan al final del partido, si perdemos. La afición siempre ha tenido paciencia y eso es bueno, pero hay que evitar todo lo que vaya en contra del equipo.



