Tristán avala el órdago
Al Deportivo sólo le vale ganar hoy al Liverpool

El declive es gerundio. En Riazor lo saben. El ciclo más exitoso del fútbol deportivista ha entrado en su etapa crepuscular. Instalado en una vulgaridad desconocida mientras destila un fútbol rancio, el equipo despide a Mauro y Fran, últimos iconos del Superdepor. Pero no es tiempo de cultivar la nostalgia porque mientras el presente desafía al pasado, el futuro está en juego. Hoy el Deportivo está obligado a salvar el primer match-ball de la Champions. Ganar para sobrevivir. Morir o prolongar una agonía que quizás, sólo tal vez, concluya en final feliz. Eso depende de la plantilla de Irureta, un grupo acostumbrado a disparar su eficiencia cuando se desata la adrenalina, el corazón bombea atropelladamente y brotan las dudas.
Entusiasmo. Para avalar el órdago, el deportivismo se ha aferrado al insospechado argumento del entusiasmo de Diego Tristán, futbolista que nunca ha sobrevivido del ánimo de su fútbol. Un artista reconvertido al esforzado tremendismo de la precariedad. Necesidad obliga. Tres goles han restaurado su autoestima y, aunque su físico es aún deficitario, en Riazor todos esperan que el duende vuelva a posarse en sus tobillos. Se le señala como el portador del remedio que desate a un Valerón cohibido, a un Víctor apocado y a un Luque atormentado. Los blanquiazules son vírgenes en Europa ante la meta rival. Hoy deben ganar, ergo marcar. Ante situaciones límites, Jabo no suele alentar un fútbol desbocado. Afronta la empresa con la normalidad madura y sosegada que exhibe quien se reconoce mejor. Orden y criterio para tumbar al Liverpool, un rival adolescente que madura su fútbol. Rafa Benítez dispone de un año y medio de crédito en el laboratorio de Melwood. Luego debe rendir cuentas en forma de títulos.
Los ingleses llegan dirigidos por Xabi Alonso. Su juego ceremonioso ha seducido a la aristocrática parroquia de Anfield. En punta actuará Baros, inquieto goleador que piensa y corre en diagonal. Mientras, Cissé, la antítesis de Tristán, se partió tibia y peroné y será sustituido por Luis García, quien no tendría la titularidad asegurada en el Depor. Se anuncia también la ausencia de Gerrard, como la de Mauro Silva.
Este suspense mantiene a Lendoiro en un sinvivir. El de Corcubión calibra en euros la trascendencia del adiós a la Champions porque la UEFA, un mal menor, es su hermana pobre. Y el futuro, que es gerundio como el declive, vive del presente y de su dinero. El de la Champions...
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"Estoy en un momento ideal como futbolista. Es el instante adecuado para plasmar en el campo todo el fútbol que llevo dentro". Los tres goles que ha marcado en los diez últimos días, contra el Málaga (en Liga) y el Cerceda (en Copa), han devuelto el optimismo a un Tristán que sólo tiene palabras de elogio para el Liverpool: "Es un equipo incómodo, en el que se nota la mano de Benítez. Dará que hablar en los próximos años". El sevillano espera confirmar esta noche su recuperación y poner fin a una racha de dos temporadas en las que no le han salido bien las cosas. "Creo que no vale de nada mirar atrás y arrepentirse de las cosas. Hay que aprender de lo que se hace mal y nada más", comentó ayer a AS Diego Tristán.



