El Getafe se cuela en la fiesta del Bernabéu
El equipo de Quique espera dar la sorpresa en el homenaje a Raúl

Después del Leganés, el Getafe. No haremos referencia a los accesos a esta ciudad porque el partido se juega en el Bernabéu y porque algunos vecinos de Leganés se molestaron al señalar yo, torpísimo, que nadie conoce la salida correcta que allí te conduce y que si te la pasas te adentras en el Triángulo de las Bermudas, junto a un portaaviones de la 2ª Guerra Mundial y la cabina de López Vázquez, lo que no pretendió ser un menosprecio, sino una breve nota autobiográfica. Queden, pues, presentadas las disculpas a la ciudad y al MOPU, más aún cuando quien las formula es, pese a carecer de GPS, vecino del extrarradio y admirador de los lugares que se inventan a sí mismos, equipo de fútbol incluido.
En este caso, la visita del Getafe queda eclipsada por los fastos en honor de Raúl, que ha cumplido 10 años como jugador del Madrid, 501 partidos, parece que fue ayer, si no fuera por el peinado. Todo hace ver que el homenaje se completará hoy en el Bernabéu (vídeos, ovaciones, quizá goles), lo que sitúa al Getafe en un interesante segundo plano, es bien sabido que para que una celebración tenga éxito es mejor invitar a Los del Río que enfrentarse a un equipo aparentemente condenado, los ejemplos son múltiples, del Centenariazo a los Pumas de México.
El Getafe llega con cuatro derrotas en cuatro salidas y los titubeos propios de quien se estrena en la élite. Y como muchos de los titubeos los tienen los porteros, el ajetreo es constante y al entrenador le salen canas. Precisamente él, Quique Sánchez Flores, es otro de los protagonistas, por su pasado madridista (jugador y entrenador de juveniles) y su carácter fusión, resultado de combinar el verbo de Valdano, el apresto de Míchel y la serenidad zen de Butragueño. Si todo cuenta, está llamado a acabar en el Madrid, puesto indeterminado.
Como suele ocurrir, las dudas de Quique se concentran en la banda izquierda, que ocupará Vivar Dorado, exquisito futbolista sin instinto asesino ni querencia madridista, que se sepa, lo que dejaría a Pachón (ex recogepelotas en la Ciudad Deportiva) como único punta y en el enganche a Riki (otro ex madridista). A Craioveanu, que es el jefe, se le espera en la segunda parte.
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El Madrid seguirá apostando por el exhibicionismo, lo que se hayan de comer los gusanos que lo disfruten los humanos, flower power, amor libre: Figo (si se recupera), Raúl, Ronie y Owen, Zidane y Guti en el doble pivote. La baja de Samuel será suplida por Pavón, ni un gramo peor que El Muro, al menos hasta ahora. Habrá que ver cuánto resiste García Remón la apuesta y cuánto la resiste el Getafe. El técnico tendrá en cuenta que el miércoles se juegan media vida en Kiev.
Es un choque que tiene algo de amor fraternal, una apariencia de falta de tensión que es mentira, es una pose eso de no celebrar los goles, es aguantarse la risa, en el campo nadie conoce a nadie, esa amnesia ha hecho grande a Raúl durante 10 años.



