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Los culés negaron sus camisetas a la Gramenet

Excepto Oleguer, ninguno quiso cambiar la suya con sus adversarios

<b>PUYOL, DERROTADO. </b>Con la camiseta que salió a jugar llegó al final al vestuario el capitán azulgrana.
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Fue cosa de los nervios. La reacción tras la primera derrota seria de la temporada: algo se muere en el alma cuando un título se va. Al Barça se le han ido todos los últimos cinco años. Pero éste es el primero que se le escapa a un equipo que sólo había recibido alabanzas y que acusó el castigo: de la Copa a la calle, a la primera.

Los nervios azulgrana los pagaron los jugadores de la Grama al final del partido: se quedaron sin cambiar sus camisetas con quienes son sus ídolos. Históricas camisetas, sin duda: Esta es la que llevaba Xavi el día que los echamos de la Copa, esperaban decir Pons Gracia, Roberto o David Sánchez a sus nietos. Sólo Oleguer, ex jugador de la Grama, se desprendió de la suya: se la dio a Siscu, jugador de la Grama que está lesionado y se espera que vuelva a jugar en diciembre.

La respuesta en Santa Coloma no se hizo esperar. Al mando de las operaciones salió el madridista Emiliano, que estuvo inconmensurable en su posición de defensa central, junto a Mario. El otrora imparable Larsson desapareció en el triángulo de las Bermudas colomense que montaron los centrales y el meta Castilla, que es el suplente. Emiliano pide oficialmente a través de AS (así se expresó) que el presidente del Real Madrid, don Florentino Pérez, nos envíe camisetas de su club, que es el mío y el de muchos de los jugadores de esta Gramenet que, no se haga el estrecho, le alegró la noche del miércoles como no se esperaba. Sus compañeros Mario, Pons y Carretero, también hinchas del Madrid, ¡incluso del de baloncesto!, se sumaron a la petición. Los españolistas Miki, Ollés y David Sánchez les bromeaban: Os traeremos una de Tamudo, que será más fácil. El delantero del Espanyol es hijo de Santa Coloma, pero nunca jugó en la Gramenet, casualmente.

Caras largas.

El final del partido fue tremendo en el túnel, cuentan quienes lo presenciaron. Rijkaard dio una patada a un vaso mientras sus jugadores se metían en el vestuario acompañados de los gritos de sus rivales, que sueñan ya con superar la próxima ronda (todavía a partido único) y recibir en su estadio al Real Madrid. Si eso pasa, Santa Coloma se paraliza tres días, dice Emiliano, el de las camisetas.

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Si ganamos la Liga, nadie se acordará

Carles Puyol trató de quitar hierro a la derrota que el equipo vivió la noche del miércoles en Santa Coloma. El leridano aseguró que si ganamos la Champions y la Liga, a final de temporada nadie se acordará de este traspiés. Sea como fuere, el central quiso matizar esta declaración, puesto que la entendió como algo arriesgada. Lo que creemos ahora es que esto es un golpe muy fuerte y debemos recuperarnos rápido, sin saber que es lo que nos traerá el futuro, apuntó. Puyol indicó que el vestuario está fuerte psicológicamente, por lo que no cree que el equipo lo note en el partido de mañana en San Mamés.

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