Duelo de artilleros en el campo de los goles
Javi Moreno y Villa se enfrentan a Nihat y Kovacevic


Alguien ha bautizado a La Romareda como el campo de los goles. Y el juicio no es gratuito, porque el Zaragoza se ha dado un atracón en sus tres primeros partidos en casa de la temporada, aunque también se ha llevado lo suyo. Once goles a favor y siete en contra, una gozada para el espectador, desacostumbrado en los tiempos que corren a estos festivales, pero también un motivo para la reflexión y el análisis, porque las tres han sido victorias ajustadas, con demasiado sufrimiento para los rivales que había enfrente: Getafe, Albacete y Levante.
Víctor Muñoz ha terciado en el debate decantándose a las claras por los beneficios que le otorga su delantera (la tercera más productiva del campeonato) y minimizando la importancia de que su equipo sea el más goleado de la Liga. La respuesta es plausible, e, incluso, debería sentar precedente en el fútbol actual, pero también es cierto que no siempre va a ser posible marcar tres o cuatro goles en casa. Así que el Zaragoza está obligado a enmendar cuanto antes su rendimiento defensivo, aunque a la Real Sociedad, con una única victoria, le cueste un mundo marcar un gol y ande otro curso más con el miedo en el cuerpo desde el principio.
Con Milito. Para el Zaragoza, que recupera a Milito, el encuentro comporta la obligación añadida de restaurar su imagen después de la decepcionante derrota en Villarreal. Enfrente estará una necesitada Real Sociedad, que afronta el partido como una oportunidad para marcar un punto de inflexión en su discreto desempeño liguero. La Real, que repite equipo por tercera jornada consecutiva, sigue echando mucho de menos a Xabi Alonso, pero siempre es un adversario al que cuesta ganar. Y, además, tiene a Nihat y Kovacevic, una pareja potencialmente a la altura de la que forman Javi Moreno y Villa.
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Aranzábal contra su propia sangre
El partido de esta tarde tiene dos elementos añadidos de carácter sentimental: el primer enfrentamiento de Agustín Aranzábal, santo y seña de la Real Sociedad durante diez años, contra su equipo de toda la vida, y el regreso a La Romareda de Amorrortu, precisamente compañero de Víctor Muñoz en aquel invertebrado Zaragoza de Vujadin Boskov de finales de los 70. Para los dos el encuentro será especial, sobre todo para el defensa, cuya marcha de San Sebastián fue una de las sorpresas del verano. A Aranzábal, que ocupará hoy el carril zurdo del Zaragoza en perjuicio de Toledo, se le ha visto toda la semana con una estado de máxima excitación, aunque admite que "cuando vaya a Anoeta todavía será más especial".



