Yo digo | Carlos Cariño

Selecciones, un peligro

Carlos Cariño
Jefe de Sección de As en Málaga.
En As desde 2004. Desde 2009 responsable de Málaga. Contador de cosas. Todo pasa en la Costa del Sol. Le gusta ampliar horizontes y Andalucía es rica en acontecimientos.
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Mandar jugadores con sus respectivas selecciones da prestigio a clubes como el Málaga, pero cada vez es más arriesgado. Y más, en el caso de futbolistas de Hispanoamérica. Interminables viajes en avión, compromisos internacionales contra países que no aparecen ni en el mapa y múltiples etcéteras que dan como resultado un indudable riesgo de lesiones y que el jugador en cuestión regrese hastiado, cansado y más aburrido que si hubiera soportado durante un mes el programita de Sánchez Dragó. Están siendo demasiados los futbolistas que vuelven a sus equipos lesionados. Juanito y Melli, del Betis son los últimos ejemplos. Y claro. No es de extrañar que saltasen las alarmas cuando Wanchope regresó tocado de Costa Rica.

Pues no. Que no se haga ilusiones el sector cabreado (dícese de prehisto-predicadores, otrora figurones, hoy venidos a menos). No es porque estaba cojo. No, y no. Ha regresado tocado, pero los médicos opinan que no debería haber ningún problema para que juegue pasado mañana en La Catedral. (San Mamés, claro está) Y si tiene que descansar, pues mala suerte. Gregorio Manzano deberá tirar de su plantilla, que para eso la tiene. Quiero decir que lo que debería preocuparnos a todos es la inseguridad que tienen los clubes cada vez que uno de sus mejores jugadores se va a representar a su país. No reciben nada de compensación y el riesgo es evidente. Pero Wanchope no está cojo ni roto ni nada de nada. ¡País!

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