Selecciones, un peligro

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Mandar jugadores con sus respectivas selecciones da prestigio a clubes como el Málaga, pero cada vez es más arriesgado. Y más, en el caso de futbolistas de Hispanoamérica. Interminables viajes en avión, compromisos internacionales contra países que no aparecen ni en el mapa y múltiples etcéteras que dan como resultado un indudable riesgo de lesiones y que el jugador en cuestión regrese hastiado, cansado y más aburrido que si hubiera soportado durante un mes el programita de Sánchez Dragó. Están siendo demasiados los futbolistas que vuelven a sus equipos lesionados. Juanito y Melli, del Betis son los últimos ejemplos. Y claro. No es de extrañar que saltasen las alarmas cuando Wanchope regresó tocado de Costa Rica.
Pues no. Que no se haga ilusiones el sector cabreado (dícese de prehisto-predicadores, otrora figurones, hoy venidos a menos). No es porque estaba cojo. No, y no. Ha regresado tocado, pero los médicos opinan que no debería haber ningún problema para que juegue pasado mañana en La Catedral. (San Mamés, claro está) Y si tiene que descansar, pues mala suerte. Gregorio Manzano deberá tirar de su plantilla, que para eso la tiene. Quiero decir que lo que debería preocuparnos a todos es la inseguridad que tienen los clubes cada vez que uno de sus mejores jugadores se va a representar a su país. No reciben nada de compensación y el riesgo es evidente. Pero Wanchope no está cojo ni roto ni nada de nada. ¡País!



