Salva acude al rescate
El Villarreal comenzó mejor y se hundió tras el gol

En pleno baño del Villarreal, con el Atlético a la deriva, Salva acudió al rescate. Siempre en su sitio, siempre cumpliendo con lo que se le pide, el delantero aprovechó un excelente centro desde la banda izquierda del resucitado Musampa para cabecear a la escuadra de un indefenso Reina. El gol hundió al Villarreal y le dio a un mediocre Atlético los tres puntitos, la posibilidad de acostarse colíder y un poco más de tiempo para arreglar sus aún importantes defectos. Por lo tanto, Salva fue el hombre del día. Lo único que se le puede reprochar es que en su papel de Capitán Trueno revivido, de encarnación de los supuestos valores patrios, olvide que representa a un club cuya imagen puede verse dañada por ciertos gestos.
No creo que al macho muy macho de Salva le hiciera demasiada gracia la nueva película que anunciaba ayer el Atlético en su camiseta: Dos rubias de pelo en pecho. Hay que agradecerle al contrato con Columbia que está originando muchos de los momentos más (tragi)cómicos de la temporada, de la spidercamiseta al trofeo Hellboy. Un regalo impagable para los antiatléticos. Pero en los primeros 40 minutos el único rubio que destacó en el Calderón fue Diego Forlán. El uruguayo lideró a un efervescente Villarreal, que llegaba con mucha facilidad al área rojiblanca. Sólo la providencia y Leo Franco evitaron el gol amarillo. Habrá quien diga que también el árbitro, que se tragó un claro agarrón de Pablo a José Mari cuando éste iba a encarar a Leo. La falta fue fuera del área, pero la expulsión no habría sido exagerada.
Pellegrini apostó de inicio por un falso trivote, con Senna semiescorado a la derecha. La apuesta (conservadora) le dio buen resultado de inicio, pese a la dimisión total de Battaglia, gran futbolista un día, desaparecido al siguiente. Aun sin el argentino, el Villarreal se hizo claramente con el balón ante Luccin, en un día gris, y Colsa. El caso del cántabro comienza a ser preocupante, se le nota nervioso, atenazado tal vez por la amenaza de que Sosa, que sigue agradando, le birle su gran oportunidad en el Atlético tras tantas idas y venidas injustas.
Lesiones.
Por el momento, tendrá 10 días de prórroga debido al esguince que se produjo Luccin tras pisar a Aguilera, que también se retiró tocado. Estos dramas circenses sólo suceden en el Atlético. Pero en esa segunda parte, el Villarreal ya se había deshecho y Pellegrini (de nuevo conservador, pero ahora sin acierto) tardó en reaccionar e introducir a Guayre. El canario lideró la reacción final de su equipo, que murió una y otra vez en los pies de un enorme Pablo. Éste se ha visto ligeramente oscurecido por la exhuberancia de Perea, pero su sobriedad no debe confundirnos: es central para la Selección. Sin embargo, ayer Perea demostró que maneja como pocos la velocidad, pero que la pausa aún le es desconocida y acabó expulsado. Losantos pudo ahorrarse la segunda amarilla, pero no tenía su día. Permitió el ya habitual rosario de faltas sobre Torres y demostró que, como casi todos los árbitros, la ley de la ventaja le parece la de la gravedad: todos hablan de ella, pero casi ninguno la entiende.
Y así murió el partido, con Guayre lanzando al larguero en el 89, Simeone exhibiendo su conocimiento de juego, el público (y sus equipos) añorando la magia de Ibagaza y Riquelme, el Villarreal sin ganar aún un partido y el Atlético sacando puntos de la nada. Y Salva de héroe, luciendo heridas y galones. Como a él le gusta.
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Expulsión, pero no penalti
En el minuto 13, Forlán le metió un magnífico pase a José Mari, solo ante Leo Franco, y el delantero fue derribado por Pablo. Las imágenes demuestran que la falta existió, pero fue fuera del área. Eso sí, pudo ver la roja.




