Víctor y Schuster se cruzan en La Romareda
Dos clásicos del Barça se enfrentan mañana por primera vez


El Zaragoza-Levante de mañana propiciará el reencuentro, banquillo frente a banquillo, de dos viejos compañeros, dos de los jugadores más representativos del Barcelona de los 80. Víctor Muñoz frente a Bernd Schuster, la moneda y su envés en el equipo azulgrana de hace un par de décadas. Veinte años han dado para mucho. Para caminos divergentes: el Real Madrid y el Atlético en el caso de Schuster; la Sampdoria, Escocia y otra vez el Zaragoza en el de Víctor. Ahora el Pulmón y el Nibelungo, en el lenguaje radiofónico de aquellos días, se ven otra vez en La Romareda. Dos entrenadores que serán referencia principal de un partido con muchas obligaciones para los dos equipos..
Bernd Schuster (Augsburgo, 1959) fue un futbolista portentoso, que se asomó al gran fútbol en la Eurocopa de 1980, al frente de la Alemania campeona. En España completó una carrera espléndida: Barcelona, Real Madrid y Atlético. La mejor versión fue la del Barça, la de aquella Liga de 1985 con Venables en el banquillo. Era el Schuster de implacable clase, golpeo temible y un carácter afilado que lo empujó a episodios muy polémicos. Víctor fue un monumento al esfuerzo. En el medio imponía su espectacular despliegue físico, polivalente y decidido. Un complemento de primer nivel.
Juntos vencieron al Real Madrid en La Romareda en la final de Copa de 1983 (2-1) con aquel tanto en el que nació el Pichón Marcos. Mucho tiempo después, el Zaragoza y el Levante llegan al partido empatados a todo: a puntos (7) y a diferencia de goles. En Zaragoza hay un cierto recelo hacia el rival azulgrana, un equipo que apunta buenas maneras y que viene de ganarle al Atlético. Víctor no dejó dudas en Barcelona acerca de su prioridad: vencer al Levante se considera básico.
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Seis años juntos, un motín y una espantada
Víctor y Schuster nunca fueron amigos, al menos no en el sentido íntimo de la palabra, pero jugaron demasiado tiempo juntos como para haberse perdido el respeto. Seis años, porque el último se lo pasó Schuster apartado del equipo azulgrana, después de su espantada tras ser sustituido por Venables en la final de la Copa de Europa en Sevilla. El alemán tampoco participó del archiconocido motín del Hesperia contra el presidente Núñez. Tanto tiempo después, esa postura de respeto distanciado se mantiene entre los dos protagonistas. Nunca antes se han enfrentado en banquillos opuestos, porque los dos han tenido una carrera diversa y les ha costado asentarse en Primera División más de lo que preferiría su brillantísimo currículo. Los dos están frente a un reto mayúsculo. Víctor quiere devolver la estabilidad al Zaragoza. Es su objetivo prioritario, aunque por el camino haya ganado ya dos títulos en La Romareda y pasee a su Zaragoza por Europa. Schuster no ha tenido un camino fácil, pero va imponiendo su conocimiento del medio. Se hizo entrenador en Colonia (su cuna también como jugador) y dio el salto a España a través del Xerez, donde convivió con el Zaragoza en Segunda y rozó el ascenso en un club que era un volcán. Tras un año en Ucrania, el Levante es su primer empleo de altos vuelos en la Liga.



