Perea: el heladero que descubrió Carlos Bianchi
Hasta los 20 años no jugó al fútbol profesional

Dios me abrió el espacio y ésta es mi oportunidad. Luis Amaranto Perea Mosquera (Turbo, 30 de enero de 1979) resumió en esta frase lo que esperaba demostrar en su aventura en Europa. Y lo ha conseguido en un par de meses. Rápido, muy rápido, como ha sido toda su vida hasta llegar al Vicente Calderón.
Siempre intento adaptarme y hacer las cosas bien lo más rápido posible. Ya me sucedió en Independiente (de Medellín), en Boca y ahora acá. En todos los equipos en los que estuve siempre fue igual, señala. En todos los equipos, que no siempre. Perea nació en Turbo. De familia muy humilde, con quince años se fue a vivir a Medellín, la ciudad de los capos de la droga. Allí empezó a vender helados para poder pagar la habitación donde se alojaba. Cuando no, jugaba al fútbol en ligas menores, hasta que un directivo del Independiente, Carlos Valencia, le dio su primera gran oportunidad, ya con 20 años.
Tras cinco años de fogueo, Dios le volvió a dar otro escaparate: Carlos El Virrey Bianchi le observó en un partido de la Copa Libertadores. Su actuación le valió el fichaje por Boca. Al llegar, Bianchi le aconsejó: Tienes que estar preparado para cuando llegue tu oportunidad. Ésta llegó. Se hizo con la titularidad y ganó la Copa Intercontinental. Antes, en verano del año pasado, ya había dejado su huella en España, en una gira con Boca en la que secó a Torres en el Calderón. Pero no todo han sido parabienes. La policía argentina entró en su casa mientras él estaba jugando un partido de la Libertadores. El motivo: un familiar que convivía con él, fue detenido, junto con otras cuatro personas, con casi dos kilos de droga.
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Valencia, un precedente negativo
Luis Amaranto Perea no ha sido el único colombiano que ha tenido el Atlético de Madrid. Hace ahora diez años, otro jugador cafetero jugaba en las filas rojiblancas: Adolfo El Tren Valencia, un delantero centro potente y buen rematador que procedía del Bayern de Múnich. Sin embargo, El Tren descarriló en el Manzanares. Su nulo rendimiento desquició a toda la afición hasta tal punto que Jesús Gil arremetió durísimamente contra él después de disputar un partido ante el Logroñés en Las Gaunas.



