Juanma rescata al Racing sobre la bocina
Anderson había adelantado al Villarreal, que fue mejor

Pintaba mal, muy mal para el Racing, pero, lo que es el fútbol, en un minuto, en el descuento, para más emoción, apareció Juanma para reescribir el guión y rescatar a su equipo de una derrota cantada. Sumar un punto de nueve tampoco es para tirar cohetes, la verdad, pero el conjunto cántabro, al menos, abandona el farolillo rojo y puede darse un pequeño respiro. No muy prolongado, eso sí, porque lo cierto es que el Villarreal fue mejor y suyas fueron las ocasiones más claras, especialmente, gracias a la salida de Anderson, que revolucionó a los suyos. Con el brasileño en el campo, Riquelme se agigantó y acabó marcándose un gran partido.
En el primer periodo, tanto el Racing, con un once revolucionado, como el Villarreal dieron sobradas muestras de que el hecho de que sólo llevaran un tanto en este arranque de Liga no es casualidad. La primera parte fue un auténtico tostón y, así, en un desierto de aburrimiento, cualquier oasis de calidad se revaloriza. Hubo pocos eso sí: una ocasión de Diego Forlán que, además, tenía que haber sido anulada por fuera de juego, y algún detallito de Aganzo, el hombre más metido en el partido de su equipo en el arranque, y Arizmendi, que dejó pinceladas de mucha clase. El resto de la primera parte podía haber ido al cubo de la basura tranquilamente. Mucho control del Villarreal, que se agenció el rol de local que debía haber desempeñado el Racing, pero sin ninguna profundidad, por lo que todos los balones morían en la poblada defensa cántabra.
La segunda parte, afortunadamente, fue otra historia. Los de Alcaraz siguieron en su papel de dejar el control al Villarreal, pero esta vez las primeras y más claras ocasiones de gol fueron para el Racing, especialmente una de Aganzo, quien, incomprensiblemente, cabeceó fuera a cinco metros de la portería. El Villarreal, entonces, se picó y primero avisó Forl después, Anderson no perdonó. A partir de ahí, el partido cambió de marcha. Daba gusto ver jugar al tridente Riquelme-Anderson-Forlán. Román mandaba y los otros tiraban diagonales y desmarques sin parar. El partido estaba para que cayera el segundo de los amarillos, pero sobre la bocina apareció Juanma para devolverle la sonrisa al Racing.
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El detalle:
Lucas Alcaraz introdujo seis cambios con respecto al último encuentro. La defensa era totalmente nueva.



