Un arbitraje lamentable de Lizondo
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Lizondo Cortés hizo un arbitraje lamentable. Se equivocó varias veces y casi siempre sus errores perjudicaron al Madrid. Señaló dos penaltis discutibles. Es decir, que no eran. El primero, a favor del Espanyol, lo pitó tras el aviso de un asistente, que mejor hubiera hecho en estarse callado. Vio un agarrón de Samuel a Pochettino que en realidad no era más que un leve encontronazo en el área. La segunda pena máxima fue responsabilidad directa del colegiado valenciano, que consideró punible un ligero empujón de Ibarra a Ronaldo.
Aparte de los penaltis, no midió a los dos equipos por el mismo rasero al decidir sobre las amarillas. Mostró una a Pochettino en el minuto 26 por un entradón a Ronaldo. Si eso era amarilla y no roja, no debió amonestar ni a Helguera ni a Guti ni a Samuel, que hicieron menos méritos que el central del Espanyol. Hay que reconocer, no obstante, que acertó al mandar repetir el penalti lanzado por Tamudo por la posición adelantadísima de Roberto Carlos, al añadir más de seis minutos al final del partido y al expulsar a Salgado por dar un codazo a De la Peña. Pero luego, con el Madrid con nueve, no se atrevió a expulsar a Guti por cortar el balón con el brazo.



