Un gol de Generelo salva el centenario en Europa
El canterano desniveló el duelo a siete minutos del final


El Sigma Olomouc estuvo a punto de amargarle al Real Zaragoza su centenario en Europa, ese largo camino que abrieron los Magníficos hace 42 años. La celebración se presumía gozosa, pero estuvo a punto de acabar en tragedia. Un gol postrero de Generelo decidió el partido en La Romareda, pero la eliminatoria queda completamente abierta y la vuelta se presenta ahora como un examen de máxima exigencia. Los checos no son nada especial, pero la ventaja es tan corta que no garantiza nada. La Copa de la UEFA, por lo que parece, se le sigue indigestando al equipo aragonés.
El Zaragoza se presentó en su vuelta a Europa sin Zapater, la gran aparición del curso, pero con Cani, del que siempre se espera lo mejor. El Niño venía de jugar poco, apenas el último cuarto de hora de cada partido, y salió con unas ganas enormes de agradar, de ganarse de una vez a la grada y al entrenador. Víctor Muñoz refrescó además al equipo con Drulic y Soriano. Este último armó el doble pivote con Movilla, con la obligación principal de pelear cualquier balón aéreo con los tallos del Sigma. Al once del Zaragoza no le sobran ni kilos ni centímetros y el Largo añade a todo eso, compromiso y equilibrio.
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La segunda parte tuvo un inicio confuso, digamos que poco previsible. El Zaragoza salió con excesiva prisa, como cargado de urgencias, y se encontró con un enemigo más valiente. El Sigma desmontó algunas de sus almenas y dio un paso adelante. Y eso cogió al equipo aragonés con el pie cambiado. Y le hizo dudar, desconfiar de esa superioridad que le exigía dejar la eliminatoria casi sentenciada en La Romareda. La gente empezó a enfadarse, a silbar a Cani y a Villa. Y todo se hizo más difícil, porque el reloj ya volaba.
Víctor metió a Galletti en la derecha la última media hora para buscar velocidad y desborde, para intentar cambiar el panorama, pero el partido ya se había complicado tanto que enseguida también saltaron al campo Javi Moreno y Generelo. Éste resultó providencial en el único error que concedió el Sigma en la segunda parte: agarró un balón con furia y decidió un encuentro que deja todo en el aire. En Olomouc, a sufrir. Seguro.



