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Arrate: "Yo no soy quien despidió y pagó a Otxoa"

El ex presidente afirma que jamás hubiese abonado el blindaje

<b>POLÉMICA. </b>José María Arrate quiso limpiar su imagen en el caso Fernando Otxoa.
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José María Arrate, presidente del Athletic desde 1994 hasta 2001, explicó ayer el contrato blindado que le firmó al ex gerente Fernando Otxoa, cuya filtración en mitad de la campaña electoral enrareció hasta límites desconocidos el ambiente previo a las elecciones. Arrate explicó que Otxoa optó por seguir en el Athletic pese a las extraordinarias ofertas de trabajo que recibió de dos poderosos clubes de la Liga y quiso premiar esta postura con un acuerdo que él en ningún caso hubiese hecho efectivo. De modo que trasladó las responsabilidad de que posteriormente se le abonase el blindaje (300 millones de pesetas netos) a la junta recién salida del club, que negoció con Otxoa en un nuevo contrato las condiciones de su marcha. Además, preguntó reiteradamente por las causas de que se prescindiera de sus servicios, tratándose de uno de los más brillantes ejecutivos y sin mediar, que se sepa, nada achacable a su labor desde la perspectiva profesional.

A Otxoa se le echa y se le paga la indemnización mediante un acuerdo con la junta de Uria. No soy yo el que le echa o el que le paga. ¿Por qué se obra así, cuando además se halla en el umbral de su jubilación? Yo no le hubiese pagado eso ni loco. Es demasiado que yo cargue con responsabilidades que no me corresponden. Yo soy el responsable absoluto del primer contrato y lo volvería a firmar, pero a Otxoa se le despide con otro contrato que yo no firmé. El espíritu de mi iniciativa fue el de salvaguardar el futuro de alguien que prefirió seguir en el Athletic y renunció a lo que hubiese sido la gran oportunidad de su vida. Negó Arrate, además, que le hubiese otorgado un sueldo vitalicio: Se trata de un complemento de pensiones que en el Athletic ha estado vigente desde siempre. Y pormenorizó que desde 1980 ha habido un total de doce empleados del club que se han beneficiado de dicha fórmula, los dos últimos durante el mandato de la última directiva.

Según Arrate, la filtración a un diario del tema Otxoa responde a intereses torticeros en clave electoral para perjudicar a Fernando Lamikiz, a quien apoyó públicamente en las elecciones. Apuntó a los últimos rectores del club como culpables de que esos documentos saliesen de Ibaigane y descalificó a Juan Pedro Guzmán y Alberto Pradera, que utilizaron dicha información para cargar contra su persona y contra Lamikiz. De Guzmán sólo diré que me da pena porque ha sido manipulado y a Pradera no le responderé como el cuerpo me pide, si bien le digo que Bilbao es pequeño, nos conocemos todos y todos nos conocen, lo cual me deja muy tranquilo.

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Fernando Otxoa, el todoterreno rojiblanco

Desde que en 1980 entrase en el Athletic, Fernando Otxoa se ha convertido en un todoterreno del club. En sus 21 años de vinculación, Otxoa ha negociado contratos con jugadores, ha contribuido a la elaboración de documentos internos, se ha convertido en la imagen de referencia del club en el exterior, tanto en la LFP como en la UEFA y en la FIFA, ha elaborado el dossier que maneja el club sobre los diversos modelos de estadios de fútbol que hoy reinan en Europa y ha establecido mil y un contactos que le hicieron casi imprescindible, hasta el punto que en 1996 Arrate decidió blindar su contrato para que no escuchase los cantos de sirena que le llegaban desde diversos campos del deporte. A la llegada de Uria, el club, tras unos movimientos en los que incluso se barajó su nombramiento como director general, decidió cesarle del puesto, indemnizándole con la cláusula de un millón ochocientos mil euros que blindaba su contrato.

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