Primera | Deportivo 1 - Osasuna 3

La revancha de Savo

Milosevic se vengó en Riazor ante un flojo Depor

<b>PREOCUPANTE. </b>Así es el gesto de Romero tras un gol osasunista y así es la situación en el Deportivo.
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Los cursos futbolísticos del Deportivo han venido marcados en los últimos tiempos por sus delanteros. Hubo uno apadrinado por Diego Tristán, quizás el más brillante, futbolísticamente hablando, de los últimos años. Buen trato de balón, peloteros de clase en su esplendor (Fran, Mauro, Naybet, el propio Diego...) y fútbol de alta alcurnia. Pura poesía. Luego se inauguró el periodo Makaay, con un estilo directo y letal en el que Valerón regalaba pases afilados a los costados y Roy ejecutaba sistemáticamente a las defensas rivales ensalzando un fútbol que manchan de cal los extremos. Desde la banda de Riazor le llegó la Bota de Oro. Media ocasión era mérito suficiente para celebrar un gol en aquellos días. Ahora parece que amanece la era Pandiani. Una fase más voluntariosa, sudorosa y abnegada. Estajanovismo para sobrevivir a una época de vacas flacas. Todo prosa.

Ayer se alzaba el telón en Riazor con más escepticismo del habitual. Irureta, que no ha encontrado caras nuevas en su vestuario, racionalizará el jamón. Advirtió en el inicio que la parroquia deportivista estaba mal acostumbrada, demasiado jamón. Pues bien, su receta es administrar los percebes, algo que pondera Las Rotaciones. Ayer, sin ir más lejos, Duscher, Scaloni y Munitis dejaron a Mauro Silva, Víctor y Luque en el banquillo. No olviden que el miércoles aterriza Rivaldo en la que fue su casa.

De inicio, Osasuna, un equipo correcto y académico bajo la tutela de Javier Aguirre, pecaba de indolencia. Sus atacantes cargaron sus botas de bromuro, algo incompatible con sus ofensivos propósitos. El choque nació con nubarrones para Jabo. A los diez minutos una dura entrada de Cuéllar dejó KO a Duscher, que está llamado a administrar las apariciones de Mauro esta campaña. El partido avanzó atropellado y viscoso. En medio del desfeito, un centro de Romero peleado por el inagotable Scaloni acabó en los pies de Pandiani, quien sin florituras ni arabescos disparó a la red. Sanzol no estaba donde debía.

En la reanudación, el técnico visitante cambió los cuchillos de pescado por los de carne. Delporte y Valdo afilaron las intenciones rojillas y el encuentro se aceleró. Eso sí, con la connivencia de un desacertado Moreno Delgado. Aloisi empató gracias a un penalti sospechoso, Mauro se fue lesionado, Moreno expulsó a Izquierdo por un pecado venial y Milosevic anotó el segundo, gracias a un estrepitoso fallo de marca local.

Con Luque.

Ante este panorama, Javier Irureta echó mano de Luque, que en su primer centro cuestionó la afirmación de Pandiani, que dudaba de determinados envíos, y a punto estuvo de nivelar la contienda. El Depor tocó zafarrancho, ensanchó el campo y amontonó gente arriba. Sin embargo, Osasuna no se desmoronó. Guiados por la luz de Milosevic, su faro en el juego de ataque, los rojillos sentenciaron en el minuto 81. Savo recortó al borde del área, levantó la cabeza y acarició la pelota en suave vaselina sobre Molina. La poesía de Milosevic prevaleció sobre la prosa de Pandiani. Osasuna ya sabe lo que es ganar en a Coruña. Corren malos tiempos para la lírica en la playa de Riazor.

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Penalti dudoso en el empate rojillo

El tanto del empate llegó después de que Moreno Delgado señalara una falta máxima de Romero sobre Aloisi, al que agarró ligeramente al entrar en el área. Es el segundo que le pitan en contra al Deportivo, que el año pasado ya fue el equipo más castigado de la temporada.

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