Del Carranza a los garrulos lisérgicos
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Hellboy. Ahí queda eso. Trofeo Hellboy. Cada uno saca dinero de donde quiere, mejor dicho, de donde puede. Pero de ahí a prostituir los torneos veraniegos se han pasado tres pueblos. Después de Spiderman y El Castigador llega el tal Hellboy, pronunciar Jel-boi. ¿Qué quién es Hellboy? Pues sabemos que es yankee, que tiene poderes sobrenaturales (como cargarse el Villa de Madrid) y mucho que ver con el Atlético, como su propio nombre indica: Hell (=infierno). ¡Vaya dos añitos que pasó la parroquía rojiblanca allí! Y Boy (=niño). Niño Torres, por supuesto.
Auno le hablan de superhéroes del cómic y piensa en Superlópez, que es culé, Rompetechos, Carpanta, Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio... Como mucho en Superman. El asunto es que la moda de poner nombre de películas a los trofeos amenaza con extenderse si las productoras se rascan el bolsillo. Imaginen. Adiós a los Carranza, Colombino, Teresa Herrera, Santiago Bernabéu, Gamper, Emma Cuervo... Dentro de unos años uno se paseará por la sala de trofeos del Vicente Calderón (con los estadios aún no se han metido) y verá en sus vitrinas la Copa Gladiator, el Trofeo Quiero ser como Beckham, el Memorial Los Bingueros... O peor. Porque recuerdo una joya imprescindible de nuestro cine gore titulada La Matanza Caníbal de los Garrulos Lisérgicos. Se imaginan al Cholo Simeone con eso en el pecho, a Pablo Alfaro con Bambi o a Valerón con Harry El Sucio. Ver para creer. Se me ocurre que aprovechando el asunto este del márketing, en época ferial la equipación del Sevilla debería llevar volantes y la del Betis en lugar de rayas verdiblancas, lunares. Todo con el fin de promocionar la feria de Sevilla. Carrefour patrocinaría el área pequeña con anuncios en el césped y El Corte Inglés, las áreas grandes. Los nombres de los equipos, siguiendo el modelo de la ACB, también pueden sponsorizarse. Así veríamos derbys históricos como aquel Ron Negrita-Licor 43. Lo que hay que oír...



