Reina es el rey de los penaltis
El portero del Villarreal dio la Intertoto a su equipo. Torres e Ibagaza, las claves del partidazo de los atléticos. Jorge falló una pena máxima decisiva.

El Niño se hizo mayor pero se tuvo que inclinar ante el acierto de Reina a la hora de parar los penaltis. El Villarreal se llevó la Intertoto y jugará la UEFA gracias a la habilidad de su portero en las penas máximas. La épica y la historia rojiblanca se dieron cita en un mismo encuentro. Hicieron un derroche de buen fútbol para remontar los dos goles que traían de desventaja, pudieron rematar la faena en el lanzamiento de los 11 metros que falló Jorge y al final la suerte no se decantó de un lado. Los castellonenses se llevan la recompensa de estar en Europa este año, pero la gente de Ferrando sale con la cabeza bien alta tras la lección y los modales exquisitos que enseñaron en el partido.
La meta se antojaba imposible para el Atlético. Era escalar el Kilimanjaro con el traje de los domingos. Los dos goles que traía en el talego el Villarreal eran una renta para vivir tranquilos a la espera de las genialidades de Fernando Torres. Incluso el Calderón se vistió de gala. Ya se sabe que la muchachada rojiblanca nunca se rinde y hasta el final sueña con la machada.
Cuando se esperaba una salida fulgurante de los madrileños, la gente se quedó boquiabierta. Ferrando impuso su mentalidad de jugar al fútbol y a base de toque y de mover el balón de banda a banda, el Atlético atrincheraba en su propio campo a Riquelme y compañía. Poco a poco se vio que la pelota dictaba su sentencia y la propuesta que se imponía era la atlética. Colsa y Simeone superaban a sus pares y poco a poco se fueron decantando por la banda izquierda ya que Musampa y Sergi superaban a sus policías. Nadie tocaba a rebato y el Villarreal se sentía cómodo defendiendo, aunque sus famosas contras no aparecían ya que Riquelme no alimentaba a Anderson. La primera gran ocasión fue del Niño, al que se le escapó un cabezazo claro ante una perfecta banana de Perea. Hasta Ibagaza había forzado una amarilla a Rodríguez y parecía que el conjunto de Pellegrini comenzaba a perder los papeles.
Del triángulo creativo de los madrileños fallaba la pata de Jorge, que alternaba errores con muy escasos aciertos. Musampa, Pablo Ibáñez e Ibagaza tuvieron en sus botas la ocasión de abrir el camino de la remontada pero andaban escasos de puntería. La respuesta visitante fue en la única acción de calidad de Riquelme a Anderson y que provocó una salida apresurada de Leo Franco que estuvo a un paso de hacer penalti, y un remate de cabeza de José Mari. El colegiado eslovaco se comió una pena máxima de Quique Álvarez sobre Torres. El Atlético no perdía los nervios pese a que no lograban batir a Reina. Elaboraban con sentido y quizás se añoraba la compañía de un socio para el trabajo del Niño.
Al final la buena apuesta por el fútbol tuvo sus frutos y el segundo tiempo fue una locura en el Calderón. El Niño, que cada día se hace más estrella asumió su papel de líder y a las primeras de cambio se inventó una asistencia magistral a Ibagaza que el argentino no perdonaba. Doce minutos más tarde el Calderón explotaba ya que García Calvo, a la salida de un córner, conseguía el segundo e igualaba la eliminatoria. En pleno éxtasis atlético Álvarez cometía penalti a Fernando Torres. Incomprensiblemente la lanzaba Jorge y el parapenaltis Reina (la pasada campaña detuvo siete, impedía que los madrileños vieran la UEFA a un paso.
Pese al desgaste físico el Atlético no bajaba la guardia y Ferrando sacó a Aguilera y Nano para dar oxígeno por las bandas. Los rojiblancos notaron mucho el error de Jorge y las fuerzas se igualaron. Incluso José Mari puso a prueba a Leo Franco es una buena entrada por la izquierda. Los minutos finales estuvieron presididos por la tensión, ya que nadie quería arriesgar y hasta se pensaba con la prórroga como mal menor. Pellegrini sacó a Battaglia y Font para intentar dar cierta solvencia a su centro del campo.
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Al final se llegó a la prórroga y con una afición atlética que se frotaba los ojos ya que no se acordaba de un espectáculo de este calibre desde el año del doblete. El Villarreal con José Mari y Battaglia, sacó la casta visitante y Leo Franco tuvo que emplearse a fondo. Simeone largó un zapatazo que salió fuera por poco y el Caño, agotado, tuvo que dejar su puesto al chaval Arizmendi. Había mucho respeto y se pensaba en el lanzamiento de los penaltis. Al final la historia negra del Atlético volvió a aparecer. Reina fue un obstáculo para sus aspiraciones y consiguió que los rojiblancos se desquiciaran en los penaltis. Sólo Sergi consiguió gol, mientras que García Calvo, Nano y Arizmendi fallaban los suyos.
Otra desilusión más para un conjunto acostumbrado a las adversidades y el Villarreal puede respirar ya que estuvo en las cuerdas, y la magia de su guardameta les dio el pasaporte continental. Estuvieron muy temerosos y lo pudieron pagar. Su gran campaña en la Intertoto la remataron en los momentos oportunos. El Atlético tiene que salir airoso del envite. Enseñó un proyecto superinteresante para el próximo año y desde luego enseñó que para hacer machadas no es necesario apelar a la heróica. Hizo un fútbol de altura y no extrañó que al final salieran ovacionados por su gente. El Atlético sigue siendo incombustible. El corazón volvió a latir con mucha fuerza. El Villarreal de Pellegrini debe aprender que siempre tiene que salir a arriesgar. Seguro que en la UEFA será un duro hueso. Un partido que desde luego fue una auténtica delicia.




