La albiceleste barre y ya está en la final
Cuenta por victorias todos sus partidos y mantiene su portería a cero.

La selección argentina arrasó a Italia y se clasificó para la final del torneo de fútbol de Atenas 2004, al ganar con comodidad por 3-0 un partido en el que repitió las fórmulas y los recursos que le han distinguido como el equipo más atractivo de la competición.
Un tanto del goleador Carlos Tévez en la primera parte y los que marcaron Luis y Mariano González en el segundo, terminaron con Italia, dominada en el campo de juego y vapuleada en su portería por una formación sólida, ambiciosa y generosa en su actitud ofensiva.
Argentina llega a la final con antecedentes demoledores: cinco victorias en igual cantidad de partidos jugados, 16 goles anotados (siete de los cuales marcó Tevez, máximo realizador del torneo) y ninguno encajado.
Con Pirlo un poco más adelantado en el campo que en los partidos anteriores y Gilardino mejor asistido, Italia probó a fondo a la defensa argentina en los primeros cinco minutos y encontró en ella desajustes aprovechables.
Pronto se apagó Italia
Pero todo indicó rápidamente que sólo había sido una prueba, porque Argentina logró recuperar el balón, se apoderó del juego y comenzó a crear ofensivamente a través de Luis González y Rosales por la derecha, y Kily González y Delgado por la izquierda.
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Argentina dominó a voluntad, no volvió a pasar momentos de preocupación en su defensa, controló a los italianos y creó múltiples situaciones de gol, dos de las cuales no pudo salvar Pelizzoli a lanzamientos de los González.
Alguna que otra reacción espasmódica del equipo de Gentile no produjo lo suficiente para neutralizar la superioridad argentina en el juego y tampoco marcar de una vez por todas un gol en la puerta de Germán Lux, que en los cinco partidos de la competición se mantiene imbatido.



