Diomede se marcha sólo cinco días después de llegar a prueba
Se entrenó cuatro veces y hasta marcó un gol

En el Espanyol puede suceder cualquier cosa. Está científicamente demostrado. El último caso es el que se certificó ayer por la mañana, y que tiene a Bernard Diomede por protagonista. Pero vayamos por partes, ya que la historia no tiene desperdicio.
Como sabrán, el centrocampista francés llegó el pasado domingo por la noche a Barcelona procedente de Francia para ponerse tan sólo unas horas después, el lunes por la mañana, a las órdenes del entrenador del Espanyol, Miguel Ángel Lotina. Ese día comenzó un periodo de prueba de duración indeterminada, pero que se suponía iba a ser de al menos una semana y media; el tiempo suficiente para poder inscribirlo en la Liga de Fútbol Profesional en caso de que cuajase. Venía para tratar de ocupar la plaza de extremo izquierda, que ahora mismo tiene a Óscar Serrano como titular.
El lunes se entrenó, aunque tras la sesión se negó a atender a los medios de comunicación. Tras volver a ejercitarse el martes en Tajonar, la ciudad deportiva de Osasuna, jugó 37 minutos ante el conjunto de Javier Aguirre ese mismo día. Pocos minutos después de debutar, marcó un magnífico gol que supuso el empate a dos definitivo, aunque poco más hizo desde entonces. Era la mejor manera de reivindicarse para permanecer en el equipo españolista.
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El miércoles, de retorno a Barcelona, volvió a entrenarse por la tarde en Sant Adrià. Y el jueves, tres cuartos de lo mismo. Sin embargo, ayer no estuvo en la sesión preparatoria para la Copa Catalunya. Aunque por la mañana no era oficial, todo parecía indicar que el jugador no volvería a pisar los terrenos de la Ciudad Deportiva.
Y se confirmó. El club emitió ayer un comunicado en el que se anunciaba que se desestima su incorporación de mutuo acuerdo. Al parecer, Diomede quería saber ya si seguiría y el equipo técnico le respondió que aún era pronto para tomar la decisión, de manera que cogió sus maletas y se fue. Sin duda, uno de los pasos más fugaces que se recuerdan por Montjuïc. Lo dicho, todo puede suceder.



