El Getafe de Quique sigue peleado con el gol
Sólo pudo superar a un voluntarioso Rayo en los penaltis

No está acostumbrado el Getafe a mirar por encima del hombro al Rayo. Quizás por eso, apenas se notaron anoche en Vallecas las dos categorías de diferencia que hay entre los dos equipos. De hecho, hasta que Pernía empezó a probar su pierna izquierda cuando se cumplía el cuarto de hora, eran los locales los que más apretaban. Con Palacios inspirado en la banda zurda, los de Orúe agradaron a su público plantando cara a un equipo de Primera División. Sobre todo lo hicieron en la primera parte, siendo superiores en algunas fases y gozando de la mejor ocasión de gol en un centro de Mario que no acertó a rematar Palacios.
A la ya preocupante sequía goleadora del Getafe (sólo ha marcado en dos de los seis encuentros de pretemporada que ha jugado) se unieron las bajas de última hora. Yordi y Pachón se quedaron en la grada y los azulones perdieron gran parte de su capacidad anotadora. Riki abandonó la banda izquierda por un día y retornó a su conocido puesto de delantero. Se lo trabajó y tuvo un par de ocasiones para marcar. Poca cosa. El resto del equipo empieza a ser ya conocido. Seguro atrás, de repliegue rápido y muchos kilómetros. Los que más recorren son Diego Rivas y Vivar Dorado en el centro del campo. Mientras, un Rayo joven y a ratos ambicioso, tuvo tanto el balón como su rival y le peleó el III Trofeo Teresa Rivero sin complejos hasta que lo perdió en los penaltis. Entre los que debutaban ante su público, el que más gustó fue Víctor Díaz, que abarcó mucho campo.
En realidad, los getafenses sólo demostraron su presunta superioridad en el arranque del segundo tiempo. Fueron 15 minutos, poco más. Gallardo se decidió a tomar el mando ofensivo de su equipo y éste se lo agradeció. Una magnífica jugada del sevillano fue lo mejor del partido. Condujo el balón desde mediocampo dejando atrás a varios rivales y encontró al hombre pefecto para dar una asistencia. Era Gica Craioveanu, que inventó una gran vaselina que se estrelló en el larguero. Otro par de internadas de Gallardo que no pudo remachar Riki pusieron punto final a ese tramo de acoso visitante.
Una vez más, igual que en Toledo, los lanzamientos desde el punto de penalti le dieron un trofeo a este Getafe que de momento no enamora, pero como pretende su técnico es muy incómodo. Con rivales de inferior categoría, los azulones no han podido marcar en los dos últimos partidos. Por ello, el gol es la gran cuenta pendiente de un equipo que se está preparando para sufrir en Primera.
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"En Segunda B nos vamos a encontrar partidos muy distintos a este. Jugar contra un equipo de Primera siempre motiva, pero nuestra Liga es otra. El equipo va a mejorar con la llegada de algunos refuerzos. Con ellos y el trabajo estoy seguro de que sacaremos buena nota.
"Vamos creciendo cada vez más. Nos gustaría hacer más goles y crear más ocasiones, pero como punto de partida prefiero un equipo sólido y que no encaje goles. Las cosas van saliendo conforme a lo previsto y nos refuerza el hecho de ganar, aunque sea en los penaltis".




