Primera | La vida de Owen (2)

El gran acierto de Heighway

A los diez años maravilló a los técnicos de la selección inglesa. Se decía de él que era un crío que marcaba unos goles de adulto. Manchester, Chelsea, Arsenal, Tottenham y Everton siguieron sus pasos. Sin embargo, Steve Heighway le convenció para fichar por el Liverpool.

<b><b>QUEDÓ ENAMORADO DE ANFIELD</b> Michael Owen tenía todas las papeletas para jugar en el Everton. Su padre, hincha del eterno rival del Liverpool, quiso que su hijo vistiese los colores de los toffees. Sin embargo, después de visitar los campos de entrenamiento del propio Everton, Tottenham, Arsenal, Manchester United y Chelsea, Owen quedó totalmente seducido por la leyenda que rodea al Liverpool. No sólo le gustaron sus instalaciones y su estadio (Anfield Road), sino también el ambiente que había entre los jovenes y el romanticismo de la afición del Liverpool, con el himno You will never walk alone (Nunca caminarás solo) como bandera.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Cuenta el propio Owen que cuando jugaba con su padre y hermanos en el parque, yo siempre era Lineker y él, Kevin Ratcliffe. Mientras su padre, Terry, hacía de aquel duro central galés del Everton, el joven Michael emulaba a su ídolo Lineker, pero con más velocidad y casi el mismo instinto goleador. Eso no pasó inadvertido para la escuela de Deeside, donde dio un paso más tras sus inicios en el Mold Alexandria. Se le puso de delantero por su velocidad y movilidad, y hoy el director del centro, Dave Nickless, asegura haber seguido de cerca su gran trayectoria y no cambió nada.

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Nickless afirma que el Owen rápido y eléctrico que triunfó en la selección es exactamente el mismo que jugaba con diez años. El entrenador de la selección inglesa de schoolboys, Jonathan Owens, le definió entonces como un crío que marca goles de adulto. Quizá ese fue el origen del apelativo Wonder boy (Chico prodigio). Cuando Brian Kidd le vio en un partido ante el Trafford Park y trató de firmarle, sin éxito, para el Manchester, ya todos los grandes se fijaron en él. Aquel día marcó seis goles en el segundo tiempo y su figura se agrandó lo suficiente como para atraer a todos. Además, jamás había dado problemas. Nickless no recuerda un solo incidente, un día que llegase tarde o alguna pelea con sus compañeros. En realidad todos le adoraban, lejos de las envidias naturales hacia un superdotado que muy pronto aventajaría a los demás de la clase.

Más tarde se demostraría todo con una carrera casi sin incidentes, salvo una recordada entrada a Johnsen en un partido con el Liverpool contra el Manchester o una expulsión ante Yugoslavia en un partido con la Sub-18 por un cabezazo a un rival. Pero esa imagen de buen chico la trasladaba al campo. Como no dejaban de llegar las ofertas de equipos importantes Owen visitó varios afamados campos de entrenamiento. Los del Manchester United, Chelsea, Arsenal, Tottenham, Everton y, por supuesto, Liverpool. Todos buscaban hacerse con sus derechos. Se entrenó durante una semana con el Everton, equipo de sus amores y en el que su padre Terry había jugado. Todo poco después de la última gran época de esplendor del equipo, campeón de Liga y de la Recopa en 1985 y de nuevo de Liga en 1987. Sin embargo, se decidió por el Liverpool, algo que entonces resultaba incomprensible. Los espléndidos campos de entrenamiento y, sobre todo, la figura de Steve Heighway le sedujeron. Estrella del gran Liverpool de los años 70 y entonces director de la academia del club, trató desde el primer día a Owen como se merecía. Siempre un par de botas nuevas cuando las necesitaba, y por supuesto entradas para cada partido. Detalles que te hacen feliz según el propio Owen. Detalles, en fin, que al final serían decisivos para que Owen firmase con el Liverpool su primer contrato profesional. Pero antes tenía que confirmar todo lo que prometía. En 1990 firmó como aprendiz con el Liverpool y con 14 años se fue al centro de formación de la FA, un lugar al que acceden muy pocos. Allí se entrenó y estudió duro, a la espera de que Heighway ejercitara los derechos que había firmado. La recompensa no tardó en llegar, y en 1995 debutó con la selección Sub-15. Marcó en su debut e hizo 11 goles en la temporada para la selección de schoolboys. Los recuerdos de entonces pasan por un golazo a Brasil en Wembley que significó la victoria y una dolorosa derrota 2-4 ante Alemania. Pero aquellos 11 goles en una temporada con la selección Sub-15 sirvieron para establecer un récord, el segundo tras el birlado años atrás a Ian Rush.

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