Amistoso | Shangai 0 - Barcelona 3

El Barcelona se despide con un estadio casi vacío

Sólo 20.000 espectadores. Luis García hizo doblete

<b>GOLEADOR. </b>Luis García fue la grata sorpresa de la gira asiática.
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El Barcelona no volverá a China. Ni aunque quiera hacerlo. Y no porque el calor de Shangai haya sido tremendo, ni porque la organización y los campos de entrenamiento dejaran mucho que desear. No volverá porque no habrá quien le pague. La despedida se saldó con una paupérrima asistencia de unos 20.00 espectadores, en un estadio monumental, con capacidad para 80.000. La excusa es que las entradas eran carísimas (de 20 a 120 euros, cuando un salario medio se sitúa en unos 200 al mes), pero resulta que esa era la única posibilidad de recuperar la inversión de un millón de dólares. Y por si esto fuera poco, el Barça se volvió a casa caliente, por los golpes y la expulsión de Oleguer, que se enzarzó con un chino.

El partido no tuvo más historia que la de ver por primera vez en el equipo titular a Edmilson, de nuevo en el eje del mediocampo, y de observar una prueba de Rijkaard para intentar reemplazar a Davids, esta vez con Gabri. Es una alternativa, había dicho el técnico. Gabri le puso los ingredientes de siempre -ganas, despliegue físico, intención ofensiva-, pero ni queriendo se convertirá en el tipo malcarado y pendenciero que es Davids. Edmilson no aportó el tan famoso passe longo que tanto le elogian sus paisanos. En la segunda parte Larsson lo retrasó a la posición de central, donde mejoró su imagen, mostró buen timing y estuvo atento siempre en el cierre.

Rijkaard sentó por primera vez en la gira a Ronaldinho. Se duele el crack de su tobillo izquierdo, unas molestias que arrastra desde Peralada. Vio la segunda parte al costado del banquillo, con la pierna en alto y una bolsa de hielo en la zona dolorida. La entrada de Iniesta en su lugar no acabó con el tedio, aunque Luis García firmó el doblete y con seis goles adelanta a Larsson (cuatro tantos) en la lucha por el puesto de máximo goleador.

Se escurrió el partido hacia un predecible final de bostezos, que sólo rompió la bullanguera nueva peña culé de Shangai, con gritos de ¡Balça, Balça!. Fueron para despedir a un equipo que si las cosas no cambian mucho sólo verán por televisión.

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Con cinco no comunitarios

Frank Rijkaard alineó de entrada a cinco extracomunitarios, dos más de los que permite la norma para la Liga. Rüstü, Márquez, Sylvinho, Edmilson y Ronaldinho coincidieron en el equipo titular, aunque poco después Sylvinho se retiró, con una torcedura en el tobillo izquierdo.

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