"Yo no era malo de portero, pero ahora me valoran más"

¿Cómo asumió ese cambio radical en su vida?
-Ese primer año fue muy complicado, por la inexperiencia, las circunstancias económicas y deportivas del club y por las dudas que despertaba el proyecto. La unión de todos los estamentos fue clave. Algo que iba camino de una catástrofe se convirtió en un éxito.
-¿Qué hizo para formar un equipo nuevo en menos de dos meses?
-Hicimos todos mesa común. Teníamos que vender todo lo posible y hacer un equipo sin gasto alguno en un mes largo. Viajamos, vimos mucho fútbol. Tuvimos suerte de conseguir un plantel muy identificado. Todo el mundo se involucró al máximo. Cuando eres jugador vives en una nube, pero este mundo tiene muchos entresijos. En los primeros años recibí un curso intensivo y lo que hago cada año es ponerme al día.
-¿Siente que su valoración en el mundo del deporte subió tras abandonar la portería?
-No voy a renegar de mi etapa de portero. Estar nueve años en un equipo como el Sevilla no está al alcance de todos. No jugué todo lo deseado, porque tenía delante a Unzué. Puedo presumir de muchas cosas. Sin embargo, no puedo negar que mi reconocimiento es mayor como director deportivo.
-¿Era tan malo?
-Nada de eso. Tenía buenas condiciones. A lo mejor me faltaron algunas cosas para ser un guardameta muy completo, pero no es fácil mantenerse nueve años a un alto nivel profesional y en un equipo en el que había jugadores de elite.
-Uno de esos grandes jugadores fue Maradona. ¿Qué recuerda de él?
-Ese año fue mágico para todos. Sólo unos privilegiados podemos decir que hemos compartido vestuario con Diego. Se portó como un excelente compañero.
-Lo ves ahora y...
-Me da un poco de pena, porque Diego se merecía destacar por otras cosas.
-El prestigio le ha llegado por haber armado estos últimos años buenos equipos sin dinero. ¿Cómo lo hizo?
-Con mucha imaginación... Indagando y apostando por las personas más que por los nombres. Y buscando que el perfil humano también sea importante. Pero lo importante es poder representar a una marca, Sevilla FC, que te avala la posibilidad de fichar sin dinero.
-¿Qué haría con el dinero de un galáctico?
-Crecer. Cuando los objetivos llegan a unos niveles altos, la inversión es importante para dar otro paso adelante. Pero no podemos olvidarnos de nuestros orígenes y de la filosofía de grupo, trabajo y humildad. Eso, mezclado con la posibilidad de invertir.
-¿Con qué personaje se queda de todos los conocidos?
-Con Bilardo, sin duda. En mi forma de afrontar las vida, Carlos ha sido de las personas que más me han influido. En mi concepto del fútbol y del trabajo, también. Él puso los cimientos de mis conceptos deportivos de futuro. Soy bilardista por convencimiento.
-Explíquese.
-Soy una persona práctica. Creo en el resultadismo. Éste es un mundo de exigencias y eso lo viví con él. Las cosas hay que afrontarlas como vienen, no hay que esconderlas. Bilardismo puro y duro. A lo mejor no llego a su extremo, pero sí creo en ello. Los mínimos detalles son importantes. Me preocupo para que todo esté atado. Ésa es la esencia que intento aplicar.
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-Cuente alguna de Bilardo.
-Hay mil. Perdiendo en el Nou Camp, sacó a Bango, que de vez en cuando tenía lagunas. A los dos minutos salió del banquillo y empezó a insultarse por haber hecho el cambio. Nos motivaba tirando piedras a las habitaciones del hotel y decía que eran los aficionados rivales. Pero la mejor es la del autobús. Veníamos de madrugada de Logroño. Habíamos perdido. En el aeropuerto vino su mujer a recogerlo. El equipo regresaba al estadio en autocar cuando tuvo que frenar casi en seco. Vimos a una persona en la carretera con los brazos levantados. ¡Era Bilardo! Dejó a su mujer en el coche y se subió al autobús. Y dijo: No quiero que nadie piense que he abandonado al equipo en la derrota. Fue genial.



