"Sigo apostando por traer un galáctico cada año"
Florentino Pérez celebró en AS su triunfo en las elecciones

Florentino Pérez comió ayer en AS pocas horas después de imponerse de forma abrumadora en las elecciones y pocas horas antes de tomar posesión del cargo como presidente del Real Madrid, segundo mandato. Difícil decir si Florentino está crecido tras su victoria electoral, habría que frecuentarlo más para notar alguna diferencia, pero lo cierto es que yo lo encontré ligeramente más alto, hay zapatos con los que ganas un poco o tal vez es que yo llevaba unos con los que no gano absolutamente nada, y encima resbalan, me los pongo sólo para pisar alfombras.
Sin duda, su talante era distendido. Quien le conoce mucho asegura que altamente distendido. Llegó precedido, minutos antes de Manuel Redondo, mano derecha y adjunto a la presidencia, director de campaña, consigliere. Llegó sin aura y sin palmeros, tal y como imaginas que es, la camisa azul, curioso ese armario repleto de camisas del mismo color, única coincidencia con el Mickey Rourke de Nueve semanas y media, quizá la única excentricidad para quien ejerce de persona normal, al menos en apariencia, queremos gente normal, dijo en algún momento de la conversación, pero no se refería a los futbolistas, tranquilos, sino a los otros empleados del club, gente normal, como él, ni un oropel que lo identifique como un magnate, y lo es, ni siquiera gemelos.
No es sencillo relatar un almuerzo al que se ha acudido desarmado, sin libreta ni grabadora, complicado comentarlo sin descubrir lo inconveniente y es precisamente lo más inconveniente lo que resulta más interesante. En aras de la distensión, apostaremos por la discreción, por transmitir el tono. No cabría además otra posibilidad porque da la impresión de que Florentino, que no rehúye asuntos, alterna pistas verdaderas con caminos que no conducen a ninguna parte. Por eso hay que agarrarse más al gesto que a la palabra, más a la reacción que al discurso.
En cualquier caso, el tono es optimista, mucho, lo que significa que el aficionado tiene justificadas razones para el entusiasmo. No sólo se cumplirán las promesas electorales, sino que habrá sorpresas. Este negocio funciona ganando títulos y fichando a un galáctico cada temporada. Voy a seguir apostando por traer uno cada año. El resultado de las elecciones me obliga más que nunca. Tenemos que hacer un equipo competitivo. Son frases sin nombres, pero que anticipan fichajes, dichas con ilusión y escuchadas de la misma forma.
También hubo nombres. Surgió el de Ricardo Carvalho, que parece seguro, salvo que el presidente del Oporto, Pinto da Costa, enloquezca víctima de sus dotes negociadoras, dignas del mejor Lendoiro. No habrá más viajes a Portugal para tratar el asunto, que se resolverá por teléfono, favorecido, es posible, por el interés que tiene el campeón de Europa por Morientes y el delantero por ese club, ya lo admitió la semana pasada el representante del delantero, Ginés Carvajal. La continuidad de Morientes, pese a ser un futbolista muy apreciado en el club, parece una utopía porque el ariete se sabe suplente y porque el Madrid no está por la labor de ampliar dos años más un contrato que finaliza dentro de dos temporadas.
De momento, no hay constancia de las mareantes ofertas del Chelsea y del Arsenal; sí es conocido, en cambio, el interés del Inter. También se sabe que el nuevo presidente del Mónaco, el acaudalado Michel Pastor, está dispuesto a tirar la casa por la ventana para fichar al jugador que les llevó a la final de la Champions. Rumores, pero nada sobre la mesa, juegos de representantes.
En principio, la idea de Florentino es contratar a dos jugadores, Carvalho y otro más. El segundo refuerzo podría ser un centrocampista o una estrella que se moviera del centro del campo hacia delante, un galáctico, para entendernos. Camacho se inclina más por la primera opción, que reforzaría la columna vertebral del equipo, y el presidente por la segunda, la apuesta por la ilusión, recuerden en qué se sustenta el negocio. Y otra frase para soñar: No hay jugadores que no estén en venta. El problema es el dinero. Y tres futbolistas en el aire: Totti, Henry y Van Nistelrooy. Ninguno de ellos descartado, lo que ya es mucho decir. El italiano ha hecho fe de madridismo y eso le acerca. El francés es el viejo sueño que se resiste. Y el holandés es la garantía de gol, el delantero más apropiado para rentabilizar todos los balones que caen en el área del rival del Madrid.
Sobre Xabi Alonso, uno de los futbolistas vinculados al Real Madrid antes de las elecciones, Florentino asegura que el asunto, en estos momentos, está frío. Aunque pudo firmarse antes de la Eurocopa, los 18 millones de euros que pide la Real se interpretan como una cifra excesiva. Como la charla estaba entretenida y futbolera, sin discursos, conversación apasionante aprovechando que el invitado se dejaba, se estableció el eterno debate: ¿qué hacer, invertir en magia o en equilibrio?, ¿Xabi o Totti?
Florentino Pérez, no oculta, sin embargo, que uno de sus deseos aún no cumplidos es españolizar al primer equipo, aunque todavía no ha encontrado a los futbolistas para hacerlo. Si la operación Xabi Alonso está en punto muerto, tampoco parece que éste vaya a ser el año del bético Joaquín. Alguien comenta que siempre hace buenos partidos contra el Madrid y alguien responde que para acumular méritos debería hacerlos buenos contra todos los equipos menos contra el Madrid. Fuera bromas. Muchas veces no sabes si Florentino habla contigo (te gusta creerlo) o te utiliza para enviar mensajes a algún representante.
Aunque se sueña con otro galáctico, no se hace de menos a los que ya están. Florentino siente por Ronaldo una especial debilidad, si está en forma es el mejor del mundo, imparable. Camacho me asegura que sacará lo mejor de Ronaldo y de Raúl y lo dice con tal convencimiento que estoy seguro de que lo logrará. También me insistió para que renováramos a Roberto Carlos y la verdad es que yo entiendo, como él, que no hay un lateral izquierdo igual en el mundo. Al presidente se le nota muy satisfecho cuando habla de Camacho, es como si su contratación fuera una solución contagiosa que no sólo tendrá influencia sobre el primer equipo, también sobre la cantera, sobre el espíritu, qué lejos queda Queiroz, un pecado sobre el que se hacen frecuentes actos de contricción.
En la cantera también habrá cambios y es muy poco probable la continuidad de Ramón Martínez, máximo responsable. Habrá más modificaciones en el organigrama. No está previsto que nadie sustituya a Jorge Valdano como director general. Se mantendrá al director de baloncesto, Lolo Sáinz, y se nombrará un director de fútbol, puesto para el que no es candidato Emilio Butragueño y sí podría serlo Míchel. Y una sorpresa. Jorge Valdano podría seguir vinculado al club como portavoz de las actividades educativas que lleva a cabo el Real Madrid en todo el mundo.
En la conversación aparece, cómo no, el asunto de las elecciones. No ha sido tan sencillo como algunos creen. He trabajado muchísimo durante toda la campaña. Comentarios que se aderezan con reproches a los otros candidatos, más preocupados en enfangar que en presentar un proyecto serio. Satisfacción por el apoyo de los socios y el sentimiento de salir reforzado tras los comicios.
En este capítulo, la cubierta del Santiago Bernabéu es una de las promesas más ilusionantes, un techo retráctil que cubrirá el césped cuando llueva, porque en Madrid llueve, aunque lo negara Lorenzo Sanz en plena enajenación radiofónica. Esa obra da para muchas ensoñaciones, un estadio-invernadero en permanente primavera, al abrigo del crudo invierno. Una de las cosas que más me agradecen los socios ha sido la instalación de calefacción en el campo, reconoce Florentino.
Como el encuentro es largo, sólo interrumpido por el sonido del téléfono móvil del presidente (felicitaciones de Di Stéfano, de Roca Junyent...), también hay lugar para discutir sobre el baloncesto, sección deficitaria en la que apenas hay ingresos pero por la que se seguirá apostando. Florentino Pérez tiene claro que el futuro del basket del Continente pasa por la creación de una Conferencia Europea de la NBA, algo bien visto por el comisionado David Stern, el más alto dirigente del baloncesto profesional en Estados Unidos. Y esto no es un brindis al sol, sino un plan de viabilidad. De momento, la contratación de Maljkovic como entrenador del equipo de baloncesto genera ilusión, porque se le considera un técnico camachiano.
De la tertulia se desprende que el triunfo electoral no deja confianza, sino compromiso. Después de una mala temporada, el presidente hará todo lo posible para que los malos resultados no vuelvan a repetirse. Ya ha sacrificado la filosofía de Zidanes y Pavones, ha invertido en defensas y está dispuesto a ponerse en manos del entrenador para consolidar el proyecto deportivo.
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Serán buenos los que vienen, pero los que están serán todavía mejores. David Beckham, por ejemplo. El inglés estará más centrado porque ha solucionado sus problemas familiares. Y a ello ha colaborado Florentino, que le ha ayudado a buscar un colegio para los niños. No es sólo fichar, también hay que mantener, firmar con la derecha y usar la mano izquierda para calmar inquietudes. En más de una ocasión ha tenido que tranquilizar a aquellos que entraron en su despacho, nerviosos por los rumores de un posible traspaso. Antes vendo el Bernabéu, les dijo, y las aguas volvieron a su cauce.
Sí, estuvo muy distendido y se divirtió al hablar de fútbol. No es un tecnócrata. O no es sólo eso. Sabe lo mismo que cualquier aficionado, lo que puede ser mucho o poco. Se despidió con apretones de manos, con comentarios personalizados, la misma sonrisa y la camisa azul.



