Baldasano no perdió la moral ni cuando se supo derrotado


El tercer candidato, Arturo Baldasano, hizo su vida normal como si no pasase nada. Se levantó temprano aunque fue el que más tarde llegó a votar. Llegó al Raimundo Saporta a las 12:50 y fue el último candidato en depositar su voto, en la mesa 11. Nada más levantarse, Baldasano corrió los seis kilómetros de cada día para mantenerse en forma. Desayunó con su familia en su casa y se desplazó a su sede electoral de la calle Concha Espina para verse con algún socio.
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En el Raimundo Saporta saludó a muchos socios, se dio a conocer y lució la mejor de sus sonrisas. Estas elecciones han sido impresionantes y, desde luego, espero dirigir al club más grande del mundo. Eso lo decía a la una de la tarde, cuando las encuestas le daban un uno por ciento de los votos de los socios. Pero él nunca perdió la sonrisa. Comió en casa y siguió la carrera de Fernando Alonso, como gran aficionado que es de la Fórmula 1.
A las 17:45 estuvo presente en el bautizo de su undécimo nieto, Íñigo. Aún a esa hora estaba convencido de la victoria a pesar de que el resultado era otro y sus números hablaban de fracaso. A las siete volvió a su sede para recibir a su gente y a los medios de comunicación que requerían su presencia. A las nueve y media de la noche llegó al Raimundo Saporta para ver in situ el recuento de papeletas. Observó todo con detalle. Es increíble la participación. Los socios han dado un gran ejemplo. Baldasano no pasará a la historia por los buenos resultados, pero sí ha quedado una frase: Tiene más moral que Baldasano.



