El Mundialito le pone corona a su campeón
Nigeria y Uruguay se juegan hoy el título con fiesta incluida


Nigeria-Uruguay, punto y final de este Mundialito al que comienza a sobrarle el diminutivo porque tiene muchas cosas de torneo grande. Tiene la pluralidad de 16 países, han participado jugadores que fueron profesionales y hasta internacionales, lo inventó un grande (Jorge Mendonça), ha alcanzado un seguimiento sin fronteras (hoy lo ofrecerá en directo para Suramérica una emisora colombiana: Radio Caribe), merece la consideración de Jaime Lissavetzky (Secretario de Estado para el Deporte) que hoy estará en la grada junto a embajadores de distintos países y de representantes federativos... pero sobre todo, porque tiene afición. Este Mundialito se creó para los inmigrantes y ellos no han faltado ni un solo día a ni uno solo de los partidos.
Noticias relacionadas
Nigeria ha ganado todos sus partidos y no de cualquier forma: 5-2, 4-0, 5-0 y 3-0. Así que imposible no confiar en ellos. Uruguay comenzó perdiendo en su debut, pero no lo ha vuelto a hacer. Los nigerianos no tienen trabajo y esperan ganar hoy para ser fichados por un equipo. Los uruguayos ya fueron profesionales y no piensan volver y están a gusto con su posición laboral, en su mayoría agentes inmobiliarios. Pero en juego está la gloria de vencer y el honor de defender la celeste, lo que convierte siempre al uruguayo en bravo e irreductible.
Que nadie dude que esta final es fútbol de calidad. Para muestra, Alejandro Márquez. Alejandro fue en su día una de las mejores promesas de Uruguay, hasta el punto de que Recoba era su suplente en la selección. Alejandro participó en el Mundial Sub 20 de Australia 1993, en el que fue titular en todos los partidos y con el 10 a la espalda. Se formó, junto a Correa, en el River Plate de Montevideo, y recaló en España hace cinco años, en el Albacete, donde tras diez meses dejó el fútbol. Ahora tiene 30 años y cuatro franquicias inmobiliarias. De España no me muevo ni loco. Este país me ha tratado fenomenal, me siento un español más y aquí seguiré, dice. La victoria de este Mundialito no es que sus participantes lleguen a profesionales como Alejandro, sino que se sientan como él.



