Final Nigeria-Uruguay, por Dios y por Bill Shankly
Éxito de dos estilos: Rezar da fuerza y se juega a muerte.


Nigeria y Uruguay jugarán la final del Mundialito. De algún modo, aparte de los méritos deportivos, ese partido hará justicia a la realidad inmigrante de España, con un representante de África y otro de Suramérica, los dos flujos mayoritarios de procedencia extranjera.
Nigeria ganó a Ecuador de principio a fin, con un 3-0 abierto en el minuto 20 y cerrado en el 87. Muy distinto fue el camino de Uruguay, tan igualado con Cabo Verde que hizo falta prórroga y penaltis. Fueron los protagonistas quienes mejor definieron sus victorias. Gracias a Dios, según los nigerianos; y ganamos a huevo, versión uruguaya.
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Cierto, unos y otros ganan como se comportan. Nigeria juega noble y no pierde la costumbre de rezar antes del partido, en el descanso y al término del mismo. Hacen piña en el centro del campo, agachan la cabeza e inician el ritual en su dialecto. Antes de empezar damos gracias a Dios y pedimos que nos ayude. Al acabar le damos gracias por conseguir la victoria y por no haber heridos (lesionados). En lo bueno y en lo malo, en la victoria o en la derrota, damos gracias. Rezar da fuerza.
Uruguay es menos espiritual. Sólo saben jugar de una forma, en serio, y entienden este deporte tal y como en su día lo explicó Bill Shankly, entrenador del Liverpool: El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso. Por eso dicen ganamos a huevo, que suavizándolo viene a ser ganamos con un par. Y así fue. En teoría Cabo Verde era favorita, con más juventud y jugadores desequilibrantes, pero no con más ganas. Tres recados a los tobillos en los primeros cinco minutos y la balanza quedó equilibrada. El partido fue agradecido en goles gracias a un extraordinario Rivara y al portento de Rui, y el 2-2 final dio paso a la prórroga, un infierno jugado a 40 grados. Uruguay había hecho los cinco cambios, Cabo Verde no. Los uruguayos tenían la lengua fuera, los caboverdianos estaban frescos. Pero en el sudor y en el sacrificio, pocos hay como los charrúas: Parecemos muertos y nos dan por eliminados. Ahora es cuando se ganan los partidos, sacando fuerzas de donde sabemos. A muerte. Uruguay aguantó la prórroga, fue el mejor en ella y ganó en la tanda de penaltis poniéndole épica. Grande, portero del Cádiz en otro tiempo, paró el cuarto penalti y marcó él quinto. Preparate Nigeria, que de Uruguay el domingo será, fue el cántico retador de Uruguay. Nigeria está tranquila: Dios está con ellos.



