"La técnica se coge en el potrero, tirando al cordón"
En Uruguay el fútbol y la picardía se aprenden en la calle


El chupete de Uruguay es la pelotita. Palabra de Héctor Núñez y verdad de Fernando Balda (cuatro años entrenador en Primera), Leo (compañero en la Sub-17 de Diego Alonso, Regueiro y Chengue Morales), Adrián (ex Panionios griego), Alejandro (internacional en un Mundial Sub 20), Rivara, Rotundo, Américo... todos ellos profesionales y todos hoy en esta selección de inmigrantes de Uruguay.
Nietos de emigrantes gallegos, sus historias son una y ésta arranca en Montevideo. Mi padre tenía una pizzería, Bar Raúl, -cuenta Balda- donde los jueves nos juntábamos el Petete Correa, Diego Alonso, todos nosotros... 30 o más para un asado.
En Montevideo aprendieron en la misma escuela: la calle. Si no la que mejor enseña, sí de la que más se aprende. Allí a los cuatro años ya estás afuera jugando, hablando, puteando. Y ahí nace el futbolista uruguayo. La técnica se aprende en el potrero, jugando picaditos (el que pierde, paga) y tirando paredes con el cordón (bordillo), el cordón es el único que siempre te la devuelve bien. Jugando en la calle aprendes a ganarte el respeto, a darle una piña a uno más grande que tú, a salir corriendo para casa para que no te coja.... Todo eso es picardía.
Leo estudió Físicas en la Facultad, pero la fórmula que mejor se sabe es la del fútbol uruguayo. Se define en tres palabras: garra, corazón y sentimiento. En este aspecto profundiza Balda: Antiguamente se hablaba de la garra charrúa, pero era otra época. Antes estaba el Peñarol que ganó al Real Madrid en los 60, el que logró tres Intercontinentales, pero ya no hay espejo, no hay una idea futbolística en el país. Por eso el secreto es ponerle picardía y pesar en la cancha. El resto es lo de siempre, tener velocidad y fuerza, saber combinar las valencias físicas y las valencias de inteligencia, tener un golero (portero) que hable, un volante que suba si el lateral fija la marca, o al revés....
Uruguay es el país con más futbolista por metro cuadrado. De los tres millones de habitantes (la mitad en la capital), menos de uno son hombres y sólo 200.000 en edad futbolera (de 18 a 30 años). Tiene 18 equipos en Primera, 20 en Segunda y se las arregla para todos los años exportar un centenar de jugadores. El primer regalo de un niño es una pelota y nadie juega a otra cosa, apunta Leo. No sé si tenemos un ciclista y alguno en baloncesto, pero en alguna ciudad del interior. Allá a todo el mundo le preocupa de fútbol. Pero si yo a mi señora le tiro una pelota y sale corriendo detrás de ella.
En bici al partido.
El fútbol en Uruguay despierta tanta emoción como necesidad tiene. Ejemplos da Balda: Como entrenador de Primera, en el Fénix, había días que no tenía cancha donde entrenar. Allí no hay complejos deportivos como en España, y si un día no se pagaba el alquiler de la cancha tenía que irme con los jugadores a buscar un sitio al aire libre. El último año que entrené en Segunda, mis jugadores ganaban 40 euros de sueldo al mes. Venían a la cancha en bicicleta y así volvían. Este año los futbolistas han hecho huelga y han conseguido que el sueldo mínimo de un profesional en Primera sea de 300 euros, y de 200 en Segunda. Por eso cuando en España pagan millones y millones.... acá parece que no tiene valor el dinero. Yo el año que ascendí a Fénix a Primera recibí una prima de 7.000 dólares (6.000 euros), y mi sueldo era de 1.000.
Esa realidad va de la mano de Argentina. A menudo se compara al futbolista uruguayo con el argentino, pero hay diferencias. La única similitud es jugar a muerte. El argentino es más completo técnicamente porque han tenido una educación futbolística con más infraestructuras. En Uruguay todo es potrero y el uruguayo aporta más garra. ¿Por qué? Porque ha aprendido a ducharse siempre con agua fría, porque hay dos balones para 30 jugadores, porque comparte la camiseta... sí, el que sale de la cancha se la tiene que dar al que entra porque no hay dinero para comprar para todos. Porque aprendes tirando al cordón, jugando con 10 años contra gente de 20 que te pega... y si te enojas, lanzas la pelota contra los cristales de una casa y te desquitas. ¿Entendéis ya porque un uruguayo se deja la piel cuando viene a Europa? Aquí lo tiene todo y allí aprendió sin nada. ¿Cómo no va a amar el fútbol un uruguayo?.
II mundialito de la inmigración
el fútbol como integración social
II mundialito de la inmigración
el fútbol como integración social
Noticias relacionadas
Primero el mate, luego la táctica
El mate, una infusión, es cultura en Uruguay y en Argentina. Antes de los partidos, algún jugador me ha llegado a decir: míster, primero el mate, luego la táctica, reconoce Balda. Los uruguayos del Mundialito se entrenan en el parque de la Vicalvarada, de noche, cuando uno a uno van llegando de sus trabajos. Extrañan el campo de tierra porque en Uruguay todos son de hierba. Bueno, más bien de auténtico campo. Allí todo es pasto.



