Los dioses del Olimpo
Grecia volvió a dar la sorpresa y devoró a otro de los favoritos. No había forma de que nadie superara al gigante checo pero, como en todo mito de la antigüedad, cuando los griegos estaban en evidente desventaja recurrieron a su inteligencia, estrategia y a su conexión directa con los dioses del Olimpo. Apareció Dellas, el héroe que usó la cabeza para derrotar al monstruo. Ahora toca Portugal, al que ya ganó en el partido de inauguración. Todavía no han empezado los Juegos Olímpicos y los griegos ya han logrado la medalla de oro de la sorpresa.

El equipo de Rehhagel ha vivido en su carnes la famosa leyenda griega del Minotauro. Ningún equipo había podido superar a los checos hasta las semifinales. Como en la leyenda, quien se pusiera enfrente de tan poderoso enemigo estaba condenado a ser devorado vivo y a caer en la trampa, un laberinto futbolístico del que nadie había conseguido salir con vida. La República Checa era favorita, pero apareció el gran Dellas y, como Teseo, salvó su vida, la de sus compañeros y sumergió a toda una ciudad en una fiesta. Ya es un héroe griego para siempre.
Fiesta para Grecia pero fracaso para el fútbol. Se queda fuera el ataque total, el esfuerzo, lo bonito del fútbol, el arte. Triunfa la encerrona y el fútbol destructivo. Grecia sólo tiene una virtud, vive de ella y gana con ella: se encerraron atrás hasta desesperar a los checos y el gol llegó a balón parado, lo mejor que saben hacer los conservadores griegos. Toda la prensa griega tiñe este viernes sus portadas de azul y blanco y hablan de "un sueño". "Vivimos un sueño", titula el Elefthéros Typos y "Un milagro" exclama Ta Néa. Para Elefthérotypia, Grecia ya está en "el Olimpo del fútbol", mientras que Ethnos afirma que "incluso los dioses tuvieron miedo".
Otra vez Portugal-Grecia
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La República Checa y Grecia han sido la cara y la cruz del torneo, un monólogo de ataque y otro defensivo. Lejos de críticas o no, lo cierto es que la organización del juego griego ha desquiciado a Portugal, España, Francia y a la República Checa. Pero esta vez, el arte y la voluntad de los checos no fue suficiente para derrotar a un plantel más técnico, cuya férrea defensa individual consiguió secar los avances y las ideas de Baros y Koller. Y más, con la lesión de Nedved, que dejó cojo a todo el equipo, menos acertado que en otras ocasiones y agobiado por el paso de los minutos. En la prórroga Grecia asestó la puntilla. La prensa checa lamenta con mucha honra la eliminación de la Eurocopa y llora a sus héroes, mientras que el Lidove Noviny critica la actuación del árbitro italiano Collina, que dirigió su último partido, y que "volvió a traer un montón de mala suerte a los checos".
La Eurocopa acabará como comenzó, con un Portugal-Grecia. Podríamos habernos ahorrado tres semanas. Los portugueses buscan una revancha al 2-1 del partido inaugural, mientras que los griegos quieren seguir haciendo historia y volverán a invocar a los dioses del Olimpo. A España le queda el consuelo de que nos han dejado fuera los dos finalistas de la Eurocopa. No, cielos, ¿estábamos en el grupo de la muerte?



