Ecuador ganó la batalla del Cóndor
En el duelo de enemigos, los ecuatorianos golearon a Perú y pasan a semifinales


El partido Ecuador-Perú en principio sólo debía decidir cuál de los dos pasaría a semifinales, pero aquello se fue torciendo a base de patadas y puñetazos en el césped y de insultos y calenturas en la grada hasta que llegó la explicación de los implicados: Es que Ecuador y Perú somos enemigos desde hace 150 años, desde que nos independizamos de España. Es la batalla de la Cordillera del Cóndor.
Más de mil aficionados, mitad y mitad, daban fe de ello en la grada. En el césped ganó Ecuador y de amplio margen. Cada día que juega Ecuador se va haciendo más favorito para ganar el torneo. No hay truco, es que en su equipo juegan futbolistas como Oleas, Ramiro Mina, Raúl Nieto y Arroyo, todos ellos profesionales que militaban en la Primera división ecuatoriana hasta hace un par de años.
Perú no tiene tanto pero tiene a Chavieri, sin duda el jugador con más técnica de todo el campeonato. Chavieri es un virtuoso que lleva el 10 y es zurdo, pero aunque llevase otro dorsal sólo se tardaría unos segundos en descifrar que él es el diez.
Lo del conflicto era verdad y la primera parte fue calentita. Que aquello iba a ir a más lo sabía el entrenador de Ecuador, que en el descanso avisó a los suyos: Tres de ellos ya tienen tarjeta y quieren irse. Nosotros tranquilos, sólo hay que abrirles las puertas. Al técnico sólo le falló uno porque, efectivamente, en la segunda parte dos peruanos fueron expulsados.
Con el 1-0 y el 2-0 todo fue bien, pero al poco llegó el quilombo. El peruano Pereyra y el ecuatoriano Pesante confundieron fútbol con boxeo y los dos equipos acabaron en un córner equivocando el deporte, quizá pensando más en la batalla.
Dos cosas quedaron claras: que Ecuador tiene mejor equipo que Perú y que realmente se llevan mal. Un detalle de grada entre un ecuatoriano y un peruano lo resume: La vida es una batalla y Ecuador ganó. ¡Las mujeres son nuestras!.
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