Zidane y Beckham, el héroe y el villano
Zinedine Zidane y David Beckham fueron la cara y la cruz de un partido en el que no hubo abstención como en las elecciones europeas celebradas ayer domingo. Inglaterra tenía el triunfo con el 999 por ciento escrutado. Pero, como hasta el final no hay que cantar victoria, Zidane dio la vuelta a la balanza con dos magistrales goles. Ver para creer. El Real Madrid fue protagonista hasta en el Francia-Inglaterra.

El encuentro no dejó indiferente a nadie y millones de espectadores siguieron el "duelo de gigantes" desde sus casas mientras los partidos políticos se lamentaban de la escasa participación electoral. Y es que en Europa hay fútbol para rato. Sin embargo, sí que ha habido votos de castigo. Todos apuntan a un mismo nombre: Beckham. Los diarios británicos sentencian al capitán inglés y le reprochan que fallara un penalti con el 1-0 a favor. "Es mi culpa" o "culpadme a mí" son los titulares de The Sun y Daily Mail, respectivamente.
Pero, olvidándonos del fallo del madridista, lo cierto es que Inglaterra salió dispuesta a todo desde el primer minuto. Su planteamiento no fue conservador ni revolucionario, simplemente ilusionante. Marcó, dominó y sólo se vino abajo en los minutos finales, justo cuando más convencido se tiene que estar de la victoria. Tiró el partido a la basura y se olvidó de que enfrente tenía a un Zidane, muy desaparecido, pero cuya clase está precisamente en resucitar en el momento justo: en sólo "cien segundos" marcó dos golazos.
Los milagros de Zidane
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Francia no hizo mucho más para llevarse la victoria pero sí hizo una oposición, si no formidable, al menos decisiva. La campaña electoral y la jornada de reflexión fueron buenas, pero había que jugarse todas las cartas en noventa minutos. Los franceses parecían no estar seguros de la victoria, desaparecidos, cansados. Francia se está haciendo mayor. Toda la prensa se rinde este lunes al "milagro de Zizou". Le Parisien y LEquipe abren sus portadas con un contundente "es increíble", pero evitan la euforia al asegurar que "no estuvieron bien" y que "Barthez y Zidane cumplieron milagros. Estos bleus son eternos, los milagros quizá no".
Este final no estaba escrito en ningún guión, pero ahí está la grandeza del fútbol. Si ayer la jornada electoral en Europa se saldó con el índice de participación más bajo de la historia, partidos como el que se vivió en el Estadio de la Luz hacen que no sean indiferentes para nadie. Sin embargo, el Croacia-Suiza se mereció una abstención generalizada, ya que no ofreció ni juego ni goles.



