Madrid, capital del fútbol sin fronteras
Música, hermandad y una maravillosa Nigeria en el estreno del Mundialito.


No, no, sin el collar no salto al campo. La voz anónima salía del vestuario de Angola como bien podía hacerlo del de Nigeria. Creencias, rezos, ritos y gritos de ánimo... En realidad, ese panorama no dista mucho de la preparación pre-partido de un equipo profesional, unos con sus amuletos y otros con sus manías. El caso es que Angola y Nigeria abrieron ayer el II Mundialito de la Inmigración, donde 16 selecciones de culturas y razas plurales convierten a Madrid en la capital del fútbol sin fronteras.
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Con los principios básicos del fútbol, un balón y dos porterías, Nigeria y Angola interpretaron el juego en base a sus características, principalmente la fantasía. Las Águilas Verdes contra los Palancas. Lo de Palanca le viene a Angola por un antílope veloz y bravo de dicho nombre. Veloz era Fragata, y bravo, pues arrolló a Eke a los 15 minutos, penalti que convirtió Ogude, uno de los cuatro o cinco nigerianos sobrados para jugar en Segunda. Los otros son Eke, Tonna (¡qué golazo el 2-3!), Anychie y Kolawole. Merece la pena seguir viendo a Nigeria.
Polonia y Bolivia tomaron el relevo. Ganó Polonia a la europea, con fuerza y efectividad. Polonia este año se lo ha tomado tan en serio que su nueve es Szumielewicz, un delantero que jugó en Primera en su país. Y de primera no, pero sí de traca, resultó el Colombia-Cabo Verde, con cinco expulsados.



