El presidente del Múnich 1860 dimite de su cargo
Karl-Heinz Wildmoser fue encarcelado el 9 de marzo por un escándalo de corrupción y quedó en libertad tres días después.

El presidente del equipo alemán TSV 1860 Múnich, Karl-Heinz Wildmoser, dimitió este lunes por la noche de su cargo tras una reunión del consejo de vigilancia del club, como consecuencias del escándalo de corrupción en torno a la construcción del nuevo estadio de Múnich.
Encarcelado el pasado 9 de marzo en el marco del pago de un soborno de 2,8 millones de euros por la empresa constructora austríaca Alpina, que se hizo con el concurso del contrato del nuevo estadio, Karl-Heinz Wildmoser, de 64 años y al frente del club desde 1992, fue puesto en libertad el 12 de marzo tras el pago de una fianza de 200.000 euros.
Su hijo, también detenido y encarcelado, al igual que otro sospechoso que habría actuado de testaferro, declaró en favor de su padre. No obstante, según el fiscal de Múnich, Christian Schmidt-Sommerfeld, Karl-Heinz Wildmoser es todavía sospechoso de complicidad, de abuso de confianza y corrupción.
El 'Allianz-Arena'
Los 2,8 millones de euros corresponden al 1 por ciento del contrato de 280 millones de euros destinados a la obra por la filial alemana de Alpina, que habría obtenido del hijo de Wildmoser información privilegiada.
El nuevo estadio, el 'Allianz-Arena', que acogerá el partido inaugural del Mundial 2006 en Alemania, pertenece a la SARL Allianz Arena, de la que el hijo de Wildmoser era presidente hasta el pasado 12 de marzo, fecha en la que dimitió del cargo.
Le sustituye Karl Auer
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Para suceder a Wildmoser en la presidencia del club, el elegido fue Karl Auer, que contará como vicepresidente con Hans Zehetmair, también miembro del consejo y ex ministro cristiano-social (CSU) de Cultura del Estado regional de Baviera.
La dimisión de Karl-Heinz Wildmoser, aunque seguía declarando su inocencia, era inevitable en la medida en que el alcalde de Múnich, el social-demócrata Christian Ude, también miembro del consejo de vigilancia, y la directiva del Bayern de Múnich, por medio de Franz Beckenbauer y Uli Hoeness, exigían su salida. Según Hoeness, la Bayern, propietario del 50 por ciento del estadio, va a presentar una denuncia contra el hijo de Wildmoser.



