Frío, del latín frigidus
Diccionario de la RAE. "Frío (Del latín 'frigidus'). Dicho de un cuerpo: Que tiene una temperatura muy inferior a la ordinaria del ambiente". Pues eso. Mestalla era la 'nit del foc' y el equipo, la noche del adiós... hasta el 2-1, producto del empellón final, premio al esfuerzo de un equipo constructor ante Noruega, una fotocopia de Derribos Arias.
Pero la verdad es que la selección de todos volvió a defraudar, en lo que es una peligrosa caída de jerarquía. Se encuentra en peligro la mítica letanía de caer injustamente eliminados en cuartos de una fase final. Que si el árbitro, los penaltis, el larguero, Salinas, Eloy Olaya, Cardeñosa y etcétera.
El 2-1 nos acerca al abismo del 92, cuando no se llegó a la Eurocopa de Suecia tras el ridículo en Islandia. Otro nórdico nos tiene en cierto modo asidos de la pechera, disfrutando de su momento de gloria pese a la derrota mientras España agacha la cabeza y se encomienda a una gesta en Oslo.
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La alineación era la perfecta. Lo mejor del Madrid, en la portería (Casillas), en defensa (Salgado y Helguera) y en ataque (Raúl). Lo único excepcional entre los nacionales del Barça (Puyol). Lo mejor del Valencia, en el doble pivote (Albelda y Baraja) y atrás (Marchena). Lo mejor del Athletic (Etxeberría). Lo mejor del Sevilla (Reyes). Y lo mejor del Atlético (Fernando Torres). Bien por ahí. Mal por cómo salió el partido, a la carta noruega, con mucho balón para rechazar.
Un penalti a Torres que no se atrevió a sancionar Poll dio paso al gol noruego. El desastre de la injusticia, que duele más. Pero también la cruda realidad. El empate de Raúl, cada vez más práctico que genial, parecía el comienzo de la transición hacia la goleada. Qué va. Noruega aguantó a la brava, incluso pudo anotar a la contra, y sólo perdió cuando Joaquín brujuleó con gracia tántrica por la banda derecha. El 2-1 se queda corto. Es lo que hay por un porterazo llamado Johnsen.



