Primera | Real Madrid

El Real Madrid, uno a uno

Vicente del Bosque ha utilizado un <i>once</i> tipo durante toda la temporada y apenas ha introducido variaciones. El técnico salmantino no entiende de rotaciones.

<b>ONCE FIJO.</B> La alineación del Madrid apenas ha sufrido variaciones durante la temporada.
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Casillas: Su titularidad ha sido incuestionable. Sobrio, regular y sin perder nunca la modestia, Casillas ha rendido a un altísimo nivel. Aunque cuando se habla de los galácticos pocos se acuerdan de él, Iker ha sido uno de los principales responsables de que el Real Madrid gane esta Liga.

Míchel Salgado: Ha hecho de la regularidad y la profesionalidad sus mejores armas y ya nadie discute su titularidad. Ha respondido siempre en las grandes citas, ha realizado un gran trabajo defensivo, tapando en muchas ocasiones los defectos de sus compañeros, y en ataque ha actuado con más criterio que en pasadas temporadas.

Hierro: Intocable en el once inicial, más por sus cualidades pasadas que por su aportación en el presente, Hierro ha sido el centro de las críticas cuando la defensa del Madrid no ha funcionado. Una larga lesión mediado el campeonato y su deseo de reaparecer cuando aún no estaba en las mejores condiciones no le ayudaron nada.

Helguera: Con diferencia, el mejor defensa del Madrid esta campaña. Siempre atento al cruce, su labor ha sido fundamental para cubrir los vacíos provocados por Roberto Carlos y Fernando Hierro. Sin Helguera, la defensa madridista hubiera sido más vulnerable.

Roberto Carlos: Sus cualidades físicas le han permitido ocultar durante su carrera sus deficiencias defensivas. Cuando le ha fallado el físico, Roberto Carlos ha quedado en evidencia con demasiada frecuencia. En ataque su aportación tampoco ha sido la esperada. Su rendimiento en los últimos meses quizá ha sido el más flojo desde que llegó al Madrid.

Makelele: El menos vistoso de los centrocampistas y el más apreciado por los técnicos. Las genialidades de Zidane, Figo, Raúl y Ronaldo se inician en el trabajo de Makelele. Ha completado, probablemente, su mejor temporada desde que llegó al Madrid. Nunca antes tuvo tantas exigencias defensivas.

Guti: Comodín de lujo que no es valorado en su justa medida. Nacido como mediapunta y reconvertido a delantero, Guti ha encontrado su sitio en el once inicial actuando como mediocentro. Su rendimiento ha estado muy por encima de la confianza y continuidad que se le ha dado.

Figo: Ha sufrido importantes altibajos. Criticado con demasiada frecuencia, Figo se mantiene, sin embargo, entre los mejores pasadores de la Liga y su aportación goleadora ha sido más que significativa. Olvidadas sus carreras y regates por la banda, que han pasado a mejor vida, los aficionados deben aprender a convivir con este nuevo Figo.

Zidane: Es el mago en un equipo de estrellas, el más elegante, capaz de lograr con un simple gesto técnico que el Bernabéu caiga rendido ante él. Vive un segundo por delante de los demás y el Madrid lo agradece. Cuando Zidane juega bien, las posibilidades de victoria se multiplican para su equipo.

Raúl: Ha bajado su capacidad goleadora, algo en lo que tuvo mucho que ver su operación de apendicitis y los dos meses que estuvo de baja. Lo que no perdió Raúl fue su mentalidad ganadora, su espíritu indomable y los deseos de continuar acumulando títulos. Se entendió a la perfección con Ronaldo, cuando alguno dudaba de ello por el enorme ego de los dos. Pero no se juntaron dos egos, los que se reunieron fueron dos enormes futbolistas y el único beneficiado fue el Madrid. Raúl continúa siendo la más intocable de las estrellas del Olimpo blanco.

Ronaldo: No ha fallado, al contrario, su rendimiento ha estado al nivel de lo que se espera de uno de los mejores jugadores del mundo. Observado con lupa por los que esperaban su fracaso, Ronaldo ha respondido con goles. Ha sido el máximo realizador del equipo y ha aportado al Madrid unas variantes ofensivas con las que no contaba el conjunto de Vicente del Bosque. Ya era conocida la capacidad de los madridistas para resolver en los ataques estáticos. Ahora también se sabe de su peligrosidad en el contragolpe. Los espacios libres, desperdiciados años atrás, son ahora el hábitat en el que mejor se mueve Ronaldo.

Pavón: Partido a partido ha ido disipando las dudas que había sobre su capacidad para jugar en el Real Madrid. Pavón quizá nunca llegue a ser una estrella, pero ha demostrado que es un buen defensa y un más que aceptable complemento para Iván Helguera.

Flavio Conceiçao: Inició la temporada sentado en el banquillo, pero las circunstancias terminaron por darle la titularidad. Flavio no lo aprovechó y terminó la temporada donde la comenzó, que es donde menos daño hace a su equipo. Ha demostrado, por si había dudas, que no es futbolista para el Madrid. Hay quien se pregunta cómo es posible que por él se pagara lo mismo que por Beckham.

Cambiasso: El mediocentro argentino fue la gran sensación al comienzo de Liga y muchos quisieron adivinar en él al heredero del añorado Fernando Redondo. Con el paso de las jornadas el rendimiento de Cambiasso fue decayendo de forma alarmante y terminó por desaparecer incluso de las convocatorias. El Cuchu pagó no haber tenido descanso entre la temporada argentina y la española, pero dejó la sensación de que puede ser un futbolista perfectamente válido para el Madrid.

McManaman: Apenas ha gozado de oportunidades y las puertas del equipo sólo se le abrieron con las bajas de sus compañeros. Lo que nadie podrá poner en duda es el compañerismo y la profesionalidad del inglés, que ha aceptado con absoluto respeto todas las decisiones del entrenador. Macca no juega, pero es feliz en el Real Madrid.

Solari: Su nombre es sinónimo de profesionalidad. Incluido en la operación de fichaje de Ronaldo, Solari se resistió a abandonar el Real Madrid y encontró el agradecimiento de aficionados y compañeros. Sin embargo, apenas ha disfrutado de minutos de juego y su aportación ha sido inferior a la anteriores campañas.

Morientes: Ha sido el más perjudicado por la llegada de Ronaldo. El 30 de agosto estuvo más fuera que dentro del Madrid, pero los intentos del club por traspasarle no fructificaron y lo único que consiguió la directiva fue ponerse a gran parte de la plantilla en contra. Morientes apostó fuerte quedándose y ha perdido. Ha pasado la temporada sentado en el banquillo o en la grada.

Portillo: Le ha superado su impaciencia, el peor enemigo para un neófito. Apenas ha llegado al fútbol profesional y ya se considera en condiciones de reclamar la titularidad. Cuando en un equipo juegan Ronaldo, Raúl, Zidane y Figo, lo mejor que puede hacer uno es observar y aprender hasta que le llegue una oportunidad.

Miñambres: Ha cumplido con lo que se esperaba de él, cubrir las ausencias de Míchel Salgado. Del Bosque ha demostrado tener una notable confianza en Miñambres, utilizado también como interior derecho en detrimento de McManaman cuando Figo no ha estado en condiciones de jugar.

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Celades, Tote, César y Rubén: Su aportación no pasa de testimonial. Siempre quedará la duda de saber qué podía haber hecho Tote con más minutos de juego.

Raúl Bravo: Se cansó de ser el sustituto de Roberto Carlos y de no jugar casi nunca, salvo en la selección absoluta, en la que es titular, y decidió irse cedido al Leeds United. En Inglaterra continuó siendo suplente.

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