El Zaragoza y el Albacete regresan a Primera División
La derrota del Levante ante el Racing de Ferrol por 1-0 ha supuesto el ascenso matemático de los dos conjuntos, que se unen al Murcia como nuevos equipos de Primera.

El Zaragoza y el Albacete, que se enfrentan este domingo en La Romareda en la antepenúltima jornada de la Liga de Segunda División, han ascendido matemáticamente a Primera División, tras la derrota (1-0) del Levante en A Malata contra el Racing de Ferrol.
El equipo aragonés ha logrado su vuelta a la elite del fútbol español consiguiendo el objetivo marcado al inicio de temporada, que la estancia en la Segunda División fuera un tránsito lo más corto posible, tal y como rezaba el eslogan de captación de socios "A la primera", un juego de palabras que combinaba el deseo de lograr el ascenso a Primera División con el hecho de hacerlo a la primera oportunidad.
En 1977, última vez en la que el Real Zaragoza militó en Segunda División, ascendió también en una sola temporada y a falta de tres jornadas para el término de la competición coincidiendo con la celebración del día de Aragón, el 23 de abril, al derrotar por 1-0 al Alavés con gol del paraguayo "Nino" Arrúa.
Otro de los paralelismos entre los dos equipos zaragocistas que lograron los ascensos es que en la temporada 1977-78 formaban seis jugadores procedentes del equipo filial (entonces Deportivo Aragón y ahora Zaragoza B) y en la actual han jugado la misma cantidad.
Angel Royo, Jesús India, Carlos Barrachina, Víctor Muñoz, Juan José Camacho y Angel Miguel Giménez eran jugadores del equipo de la temporada 1977-78, mientras que César Laínez, Luis Carlos Cuartero, Rubén Gracia "Cani", Fernando Soriano, Ibán Espadas y David Generelo, éste último a caballo entre el primer equipo y el filial, lo son del actual.
El 'Alba' regresa siete años después
Siete temporadas han tenido que pasar para que el Albacete Balompié regrese a Primera División, siete campañas en las que pasó de acariciar el retorno a la siguiente temporada al descenso, con Mariano García Remón, a la casi desaparición por problemas económicos.
La clave actual hay que buscarla en Ferrando, quien construyó un bloque a su imagen y semejanza. Lo primero fue hacer piña, romper camarillas. Tras las primeras victorias, instauró las cenas de los jueves, de obligada asistencia, en las que mezcló a todos con todos.
Las singularidades de Ferrando no terminan en sus hombres, nacen en él mismo. Y como ejemplo sus manías: desde que empezó a ganar repitió rutinariamente todos sus actos, restaurante, cafetería y, lo más sorprendente, impedir a sus jugadores que se cortasen el pelo.
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No obstante, las verdaderas claves estuvieron sobre el campo. Experiencia en la portería con Roa, ex mundialista con Argentina en Francia, y en la línea zaguera con Oscar Montiel, el más regular -sólo se ha perdido un partido de liga-, Siviero y Padilla, dos curtidos veteranos que arroparon al joven Pablo, a quien ayudaron a llegar hasta la selección española Sub-21.
El medio campo lo revistió de mucha calidad y contundencia, con Libero Parri y el francés Laurent Viaud a la cabeza. En las bandas velocidad a raudales con el también galo Ludovic Delporte y el cántabro Pablo Sierra, y arriba el goleador Jesús Perera.



