Caparrós anuncia su posible salida del Sevilla
"En el Sevilla, cuando ha habido un entrenador varios años ya no se le miraba igual y no tenía la credibilidad que debe tener para poder trabajar tranquilamente", ha añadido

El entrenador del Sevilla, Joaquín Caparrós, ha anunciado este lunes su posible salida del club tras las críticas recibidas por una parte de la afición blanca a raíz del empate de ayer ante el Rayo Vallecano y de la defensa que hizo del delantero Mariano Toedtli, con el que no comulga la grada.
Ya al término del choque el utrerano consideraba que quizá la parroquia nervionense le tenía "muy visto" y este lunes se ha mantenido fiel a esa impresión cuando se le ha comentado que por tal regla de tres en la próxima campaña estará más visto todavía.
"Por eso, cuando se termine la temporada, con todas las cartas boca arriba, yo no voy a ser un freno porque siempre he dicho que el contrato que tengo firmado no quiere decir que me quiera acoger a él".
"Hay que dejar pasar los cuatro partidos que quedan, intentar conseguir esos doce puntos y luego hablar tranquilamente, pero sigo pensando lo que dije ayer", ha subrayado.
En este sentido, Caparrós ha admitido que "los contratos están para cumplirlos", pero ha insistido en su deseo de no ser "ningún impedimento para el Sevilla".
Sevilla,diferente
"Sigo pensando que en la cultura nuestra de Sevilla, a lo mejor en tres años un entrenador está demasiado visto. A lo mejor en otra cultura, tipo Deportivo, Madrid o Celta tienen otras costumbres los aficionados, pero aquí no", ha sentenciado. El preparador ha insitido una y otra vez en que quiere lo mejor para la entidad hispalense.
"Si yo fuera una persona pasota y no sintiera realmente el club la reacción que tuve ayer seguro que no la habría hecho", ha precisado, al tiempo que desvelaba que anoche le llamaron para hablar con él tanto el presidente, José María del Nido, como el director deportivo, Monchi, algo que valora y agradece.
"Pero todo hay que hablarlo y hay que tranquilizarse, porque debemos ver muchas cosas porque, insisto, la cultura nuestra es así".
"Pero no hay que olvidarse de la historia, a la que hay que mirar, no sólo de nosotros, sino también de otros equipos, para no volver a caer en ciertas situaciones y, en el Sevilla, cuando ha habido un entrenador varios años ya, no se le miraba exactamente igual y no tenía la credibilidad que debe tener, para poder trabajar tranquilamente", ha espetado.
Y es que para el técnico, una de las claves del éxito cosechado en estos tres años que lleva al frente de la caseta blanca ha sido la unión entre todos los estamentos del sevillismo.
"Ya hay una parte de la afición que no piensa de esa forma y, por ello, ya no hay esa tranquilidad que requiere un fútbol tan competitivo como el nuestro".
Cincuenta por ciento
Así las cosas, Caparrós ha dejado caer que su continuidad o su marcha están, a día de hoy "a un cincuenta por ciento" y que tratará esa cuestión "tranquilamente" con Del Nido y Monchi para "valorar lo que más le interesa a la entidad".
En este punto, Caparrós ha querido dejar claro que ni él ni su representante, Juan Maraver, han movido ficha para buscarse la vida en otro sitio: "Me agrada que me hagáis esa pregunta porque a lo mejor da la sensación de que yo tal..., pero me debo al Sevilla, ni mi representante ni yo nos hemos puesto en contacto con nadie, porque tengo un contrato con el Sevilla".
Joaquín Caparrós ha referido que este año ha permanecido en Nervión, dejando a un lado un ofrecimiento del Celta, porque Del Nido le ha dicho que quería que siguiera en el equipo "no sólo ahora, sino más años y en cinco minutos descartamos la oferta que había, para cumplir el contrato que tenía".
Con todo, ha asegurado que las críticas recibidas no le han dolido porque es "un hombre de fútbol" al que lo único que le escuecen son "las derrotas, porque con derrotas no consigues objetivos.
Este cuerpo técnico se irá y el que venga atrás que arree; ahí tiene un currículum de objetivos cumplidos, que es por lo que nosotros cobramos", ha remarcado.
No por presión
Paralelamente el entrenador sevillista ha dicho que esta reacción suya no tiene nada que ver con la presión que se le pueda estar ejerciendo desde la presidencia, con el salto de calidad y los 9 millones de euros que se van a invertir el año que viene en fichajes.
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"Hablo con el presidente a lo mejor cuatro y cinco veces al día y sabemos lo que piensa cada uno. Todo eso que se ha dicho lo tenemos encaminado; estoy acostumbrado desde que empecé esta carrera a ir ganando credibilidad día a día.
Por lo tanto a mí eso de la presión me resbala, porque mi forma de ser me pide guerra, ya que quiero ese nivel de intensidad", ha concluído.



