Liga de Campeones | Milan

Redondo no tendrá su final soñada

Desde que abandonó el Real Madrid hace tres temporadas, Fernando Redondo soñaba con jugar una final de la Champions ante su ex equipo. Y ahora, en vez del Madrid, tendrá enfrente la Juve.

<b>REENCUENTRO.</B> Fernando Redondo se reencontrará en Old Trafford con su pasado más querido.
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Hablar de Fernando Carlos Redondo es hacerlo de uno de los mejores futbolistas de la historia reciente del Real Madrid. Redondo marcó una época en el club blanco y, quizá, en el fútbol mundial, ya que ha sido el último gran mediocentro, el último ‘cacique’, como dicen los argentinos, ese ‘centrojás’ que sabía imponer el ritmo adecuado en cada momento. Eje sobre el que giraba el Madrid que conquistó la Séptima y la Octava, la figura de Redondo se agrandaba siempre en los momentos difíciles, en las situaciones en las que se descubre a las verdaderas estrellas.

Acostumbrado a sobreponerse a las adversidades, Redondo se ha encontrado en el Milan con la prueba más dura de toda su carrera. Una grave lesión de rodilla le ha impedido jugar al fútbol durante dos años y le ha puesto al borde de la retirada. Su profesionalidad y capacidad de sacrificio le han permitido salir adelante y la recompensa le ha llegado en forma de final de Liga de Campeones. El 28 de mayo se hubieran enfrentado el pasado y el presente de Redondo, un hombre que se confiesa madridista, pero que probablemente sea el futbolista del Milan que más deseaba vencer al Madrid. Cuestión de orgullo.

Ese mismo orgullo que le llevó a renunciar en dos ocasiones a la selección argentina. La primera en 1990, cuando decidió no acudir al Mundial de Italia porque prefería centrarse en su estudios. Una excusa, en definitiva, para no tener que someter su juego a las ideas del entonces seleccionador, Carlos Bilardo. Años después se repitió la historia con Daniel Passarella, quien le dejó claro que si quería ponerse la camiseta albiceleste debería cortarse su cuidada melena. Redondo se negó, porque lo que estaba en juego no era su pelo, si no su personalidad, una forma de pensar.

Formado en las divisiones inferiores de Argentinos Juniors, quizá la cantera más prolífica de Argentina, Redondo aprovechó un error legal de Argentinos para emprender la aventura europea y recalar en el Tenerife, que no debió abonar cantidad alguna por su pase. Convertido en el líder de aquel Tenerife entrenado por Jorge Valdano y Ángel Cappa, la isla se le quedó pequeña para su fútbol y cuando Valdano fichó por el Real Madrid, Redondo siguió al técnico hasta la capital.

Pese a su indudable calidad, el público del Bernabéu le recibió con muchas reticencias e incluso se generó un debate sobre si el director de juego del Madrid debía ser Redondo o Luis Milla. La jerarquía del argentino terminó imponiéndose y sólo las lesiones pudieron apartarle desde entonces de la titularidad. Nadie volvió a acordarse de Milla.

Lección en Dortmund

Redondo y el Madrid fueron creciendo de la mano y la consagración definitiva llegó en 1998, año en el Real Madrid puso fin a 32 años de abstinencia y conquistó la Séptima. Esa Copa de Europa será recordada siempre por el gol de Mijatovic en la final ante la Juventus en el Amsterdam Arena, pero para llegar ahí fue necesario que Redondo impartiera una lección magistral en Dortmund. En aquella semifinal, el argentino se ganó definitivamente a todo el madridismo y demostró lo que muchos ya intuían, que en el mundo no había otro futbolista capaz de hacer lo que él hacía. De pararse en el centro del campo, pisar la pelota, levantar la cabeza y empezar a manejar un partido a su antojo.

La historia se repitió dos años después en Old Trafford, estación previa a la conquista de la Octava. Los seguidores del Manchester United aún recuerdan su espectacular autopase de tacón ante David May y que concluyó con gol de Raúl.

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Sin embargo, apenas dos meses después su aventura en el Madrid, que parecía destinada a prolongarse indefinidamente, se acabó de forma precipitada. La llegada de Florentino Pérez a la presidencia del club propició la marcha de Redondo al Milan. Una parte importante del madridismo no entendió ese traspaso e incluso algunos aficionados llegaron a manifestarse a las puertas del Bernabéu para tratar de impedir la marcha del argentino, algo que no se recuerda que se haya hecho por otro jugador.

Ahora a Redondo, aclamado por el público en su reciente visita con el Milan al Santiago Bernabéu, le llegaba la hora de la revancha. Las vueltas que da la vida, como cantan Los Suaves. Tantas vueltas, que ahora el último 'cacique', quizás tirando de su madridismo, deba motivarse para ser el que vengue la eliminación del Real Madrid a manos de la Juventus. El afición merengue se lo agradecería.

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