Lo más fácil sería dejar de doparse
«El Comité Olímpico Español (COE) ha cogido el toro por los cuernos al organizar la conferencia internacional Deporte y Dopaje en el Siglo XXI. Veintisiete personas invitadas para debatir en tres jornadas el mayor problema del deporte, porque no se encuentran soluciones. No las encontró el Comité Olímpico Internacional en su cumbre mundial de febrero de 1999 y difícilmente las encontrará la Agencia Mundial Antidopaje, pues si ya tiene enormes dificultades para ponerse en marcha, éstas se multiplicarán cuando quiera unificar listas y sanciones con el compromiso de los gobiernos y las federaciones.
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«Que haya difíciles soluciones no debe ser motivo para ignorar el tema. Al contrario. Cuanto más se hable, más se debata, mejor. El COE, en este sentido, ha dado ejemplo al ofrecer un foro para que quien tuviera que decir algo, lo dijera en voz alta. Pablo Antón, director del equipo ciclista ONCE, dibujó un presente en el que se considerara al deportista como un trabajador a todos los efectos, lo que incluye que ningún tribunal admitiese una sanción de dos años a alguien que ha pretendido rendir más en su trabajo. Y el doctor Schjerling vaticinó el jueves un futuro tenebroso ante la llegada del doping genético.
« Tom Lieden, de la Agencia Antidopaje, tendrá que dar hoy una respuesta a ese futuro. Complicado. El doping genético va a ser indetectable, como todavía lo es la hormona del crecimiento o lo fue hasta hace muy poco la EPO. Así que la guerra va a ser eterna, y con batallas de desenlaces imprevisibles, porque hay deportes que no están dispuestos a aceptar sanciones largas y sueñan con el modelo de las ligas profesionales estadounidenses, con un código propio sancionador, que fútbol, ciclismo y tenis así ya lo han dejado entrever. Pero digo yo que más fácil que todo eso sería dejar de tomar cosas.




