Roger, tras los pasos de Aragón, Hagi, Chilavert o Lasa
El primero en no meter un gol así, Pelé, en el México'70. Lanzó desde el centro del campo, no metió gol, pero pasó a la historia como si hubiera logrado el tanto, creando la definición "gol a lo Pelé". Eso sí que es grande.

El centrocampista del Espanyol Roger García, que contra el Recreativo de Huelva marcó un tanto desde 53 metros, se ha unido a la lista de jugadores que como Santiago Aragón, Mikel Lasa, el rumano Gheorghe Hagi o el paraguayo José Luis Chilavert lograron goles desde el centro del campo.
Roger ya cuenta con un gol para enmarcar, el de más distancia logrado nunca en un partido oficial en el estadio olímpico Lluis Companys.
Fue en el minuto 63, cuando el centrocampista espanyolista vio adelantado al meta César Quesada y le sorprendió desde más de 50 metros.
Roger logró un "gol a lo Pelé", un tanto que, curiosamente, toma su nombre de una acción de "O'Rey", en el Mundial de México'70, que nunca entró en la portería.
Entonces, el 3 de junio de 1970 en Guadalajara, Pelé vio
adelantado al guardameta checo Viktor e inventó la "vaselina" desde
el centro del campo.
El balón no entró, pero pasó a la historia como si lo hubiese hecho y definió esa acción, porque todo aquel que consigue un tanto desde el centro del campo marca "un gol a lo Pelé".
Roger, por eso, se ha convertido en el último protagonista de un tipo de lanzamiento que ha contado en la Liga española con especialistas, como el uruguayo José Luis Zalazar o el rumano Gheorghe Hagi.
Zalazar, Premio EFE al mejor Jugador Iberoamericano en 1992, descubrió al meta del Atlético Diego, el 3 de abril de 1993, los peligros que asume un guardameta al jugar adelantado y logró el gol más bello de esa temporada.
Aragón, el sucesor de Martín Vázquez
Casi tres años antes, Santiago Aragón, entonces en el Real Madrid, rubricó de la mejor forma posible la consecución de la Supercopa, el primer título de Alfredo di Stefano como entrenador del conjunto madridista.
Fue el 12 de diciembre de 1990, cuando el centrocampista observó a Andoni Zubizarreta adelantado y lanzó un potente disparo que sorprendió al portero internacional y que supuso el cuarto tanto del partido (4-1).
El rumano Gheorghe Hagi, como barcelonista y frente al Celta, y el yugoslavo Predrag Mijatovic, con la camiseta del Valencia y frente al Logroñés, demostraron en 1994 que este tipo de goles no es sólo cuestión de suerte, ni de potencia, sino también de calidad.
El propio Hagi, meses después, lograría el gol más bello del Mundial de Estados Unidos'94, en un lateral y desde más de 30 metros, sorprendiendo al arquero colombiano Oscar Córdoba.
El de Lasa botó antes de entrar
En la siguiente temporada, el 5 de febrero de 1995, fue un defensa, Mikel Lasa, el que encontró un hueco en la historia del Real Madrid gracias a un tanto de larga distancia, casi un despeje desde 58 metros, que sorprendió al sevillista Unzué.
Son tantos que "retratan" a quienes los marcan, pero también a quienes los encajan, que casi siempre unen sus nombres al de los autores.
Goicoechea y Chilavert
Es el caso del gol marcado por Andoni Goicoechea a José Luis Chilavert, en una jugada que definió perfectamente al guardameta paraguayo.
En 1990, "Chila" era el arquero titular del Zaragoza y Goicoechea un prometedor delantero de la Real Sociedad. El primero, que acaba de marcar a balón parado, se abrazaba a sus compañeros, en el centrodel campo, ovacionado por la afición de La Romareda, que poco después le comenzó a abuchear cuando corrió de forma infructuosa detrás del balón, después de que Goico sacase de centro en dirección hacia su portería.
Chilavert, autor de cerca de sesenta goles, tiene en su haber también algún tanto logrado desde su campo, como el que le marcó a Germán Burgos, el actual guardameta del Atlético de Madrid, en la Liga argentina.
El entonces arquero del Vélez, que no había ocultado su enemistad con el "Mono" Burgos, se vengó de todos los que consideraban que el meta del Ríver Plate era mejor que él.
El 23 de marzo de 1996, supo aprovechar su ocasión cuando el árbitro señaló una falta en el campo del Vélez. "Vi a Burgos adelantado, sin seguir la jugada. Corrí, le dije al árbitro que se agachara y, cuando el balón estaba en el aire, pensé que se iba por arriba del larguero, pero por suerte entró y fue un golazo",
explicó.
Chilavert no desaprovechó la ocasión para lanzar algún "dardo" a su rival. "Es difícil estar en la piel de Burgos, pero esto le servirá para estar atento durante los 90 minutos. El estaba mirando los pajaritos y, por eso, el balón entró en la portería. Tiene que darse cuenta de que el fútbol es el juego del gato y el ratón. El gato es el portero y el ratón el balón", aseguró.
De igual forma, el inglés David Seaman, que ahora vive sus horas más bajas como guardameta de la selección inglesa y del Arsenal, comenzó a coleccionar críticas en mayo de 1995, cuando Nayim le sorprendió desde el centro del campo con un disparo que dio al Zaragoza la Recopa, en la prórroga.
"Buscaba un agujero donde esconderme. Ese gol me dolió de verdad. Sé que no podré olvidar jamás lo que pasó y que el recuerdo de este tanto me perseguirá toda la vida", afirmó entonces.
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Seamna, especialista en recibir golazos
Seaman, que se ha convertido en un especialista en encajar goles lejanos, como el del brasileño Ronaldinho en el Mundial, o el que le marcó el pasado sábado un juvenil, Wayne Rooney, seguro que sueña con tomarse la revancha, con emular al ecuatoriano Héctor Carabalí, que en abril de 1999 marcó un gol desde su meta, en un saque de puerta, al Nacional de Quito.



