Amistoso | Hungria 1- España 1

La selección llegó de Budapest pensando en Atenas

Al nuevo seleccionador le gustó, en líneas generales, la actuación de los jugadores convocados.

<b>MIRANDO AL FUTURO</b> EL técnico bilbaino sabe que aún uqeda mucho camino por recorrer.
Agencia de Noticias
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La selección española llegó a Barajas a las 4.00 de la madrugada procedente de Budapest, donde igualó ante Hungría a un tanto, pensando ya en el inminente viaje a Atenas, ciudad en la que empezará una fase de clasificación para la Eurocopa 2004 que se presenta complicada.

Grecia dio un aviso de sus posibilidades con su victoria en Rumanía. España, la favorita del grupo por delante de ucranianos y griegos, tendrá que sufrir para salir airosa de la 'caldera' del Apostolos Nikolaidis el próximo 7 de septiembre.

Iñaki Sáez apenas tendrá tiempo para afinar a la nueva selección, a la que, lógicamente, por lo visto en el estadio Ferenc Puskas, le quedan bastantes cosas por perfilar y asimilar. No obstante, también mostró luces y posibilidades.

Atenas, en quince días

Sáez concentrará a los convocados en Valencia el día 2 de septiembre, aunque los del Real Madrid no podrán acudir de partida porque esa misma noche juegan su primer partido de Liga contra el Espanyol, aplazado a entonces por la disputa de la Supercopa ante el Feyenoord el 30 de este mes.

La selección viajará el miércoles a la capital ateniense, adonde se espera que los jugadores de Sáez lleguen más rodados que lo que se mostraron en Budapest, aunque la sensación en la expedición fue positiva y todos prefieren quedarse con el lado bueno.

Conclusiones del primer choque

Al técnico bilbaíno le gustó en líneas generales la actuación de sus pupilos, cómo controló España en el primer tiempo, la actuación de los centrales debutantes, José Antonio García Calvo, Carlos Marchena y Juan Gutiérrez 'Juanito', encargados de tomar el relevo de Fernando Hierro y Miguel Angel Nadal, la alegría de los inicios del segundo tiempo, aunque sí que reconoció que la salida forzada del campo de Pablo Orbáiz fue la que modificó el panorama y motivó la reacción de los húngaros. Sáez tenía planificado situar a Marchena como pivote defensivo tras el descanso, pero el valencianista había sufrido un golpe y tuvo que mantener a Orbáiz hasta que el pamplonés pudo. Sergio González ocupó una plaza a la que acostumbra y España perdió orden y control de las intentonas húngaras.

Jugadores y cuerpo técnico mandaron mensajes de optimismo, de confianza en este remozado y rejuvenecido equipo, de esperanza ante la fase de clasificación continental, cuyo inicio no es ni mucho menos sencillo por el rival y por el ambiente adverso que se encontrarán en Atenas.

La respuesta de los nuevos -se añade el lateral zurdo madridista Raúl Bravo, cuya actuación fue muy destacada- fue unánimemente elogiada por todos los jugadores, y además los que regresaron al equipo tras un tiempo fuera, encontraron su premio, como es el caso de Raúl Tamudo, autor del gol español, su primer tanto como internacional absoluto.

Sáez probó prácticamente todo lo que pretendía y solo los problemas físicos de algunos jugadores le impidieron cumplir a rajatabla con el guión y con la consecución de la

victoria.

El reencuetro para el homenaje

José Emilio Santamaría, que también estuvo en Budapest para asistir al homenaje a Puskas junto a Alfredo di Stéfano y Marquitos, debutó allí mismo como seleccionador con otro empate, pero en su caso a dos goles.

El trío de ex jugadores madridistas tuvieron la oportunidad de compartir algunos entrañables momentos con su amigo 'Pancho', que pese a su delicado estado de salud por una arterioesclerosis cerebral aguantó todo el encuentro en el palco, y formaron parte de la expedición de vuelta junto también a la selección sub'21.

El que no regresó con todo el somnoliento grupo fue Angel María Villar, presidente de la RFEF, que tenía compromisos con la UEFA y partía hoy a Azerbaiyán.

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Atenas está a la vuelta de la esquina, a quince días. Allí empezará el momento de la verdad para la era Sáez. La prueba húngara a orillas del Danubio fue simplemente eso.

El técnico vizcaíno volvió con la libreta llena de notas de un partido agosteño. El once inicial que salió en Budapest no tiene por qué ser el mismo que el de la capital griega, ni la lista tampoco. Aunque la base está ahí, la selección no está cerrada para nadie y algún que otro jugador se incorporará en la próxima lista.

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