Oliver falló en la final, pero recibe el reconocimiento con el 'Balón de Oro'
Su gran trayectoria profesional y su solvencia bajo los palos han propiciado que los técnicos y los medios le hayan otorgado el trofeo.
Después de un Mundial brillante en el que sólo había encajado un gol en seis partidos, el portero de la selección alemana, Oliver Kahn, falló cuando más se le necesitaba, en la final, ante Brasil (2-0), pero su gran trayectoria profesional y su solvencia bajo los palos han propiciado que, pese a ese error, los técnicos y los medios de comunicación le hayan otorgado el 'Balón de Oro', que le reconoce como el mejor jugador de la cita asiática.
El 'Kahnciller' del Bayern de Múnich, el mejor guardameta del Mundo, no fue capaz de atajar el disparo de Rivaldo y permitió el remate de Ronaldo a bocajarro en el primer gol y también pudo hacer algo más en el segundo.
Sin embargo, su carrera le avala y, aunque para muchos el mejor del Mundial haya sido el ariete del Inter de Milán Ronaldo, autor de los dos tantos del partido, antes de la final a nadie le hubiera extrañado que el trofeo fuera para el meta.
Alemania llegaba al Mundial con un equipo de circunstancias a consecuencia de las lesiones y las renuncias de algunas de sus estrellas y en los peores momentos Kahn siempre ha estado ahí para salvar a su equipo en octavos, cuartos y semifinales.
En la final no fue el mejor, pero nada puede reprochársele.
Trabajo, trabajo, trabajo
Nacido el 15 de junio de 1969, llegó al fútbol en 1976, en su ciudad natal de Karlsruhe, donde comenzó a demostrar su clase, aunque su debut en la Bundesliga no llega hasta el otoño de 1990.
En tres temporadas, se reveló como uno de los mejores porteros de Alemania, lo que le valió su primera convocatoria con la selección en 1993.
Su primer Mundial llegó un año después, aunque viajó a Estados Unidos como sustituto de Bodo Illgner y no tuvo la oportunidad de jugar ni un solo minuto.
Justo después, un desgarro muscular en noviembre de 1994, le dejó inactivo durante cinco meses, tiempo que aprovechó para ganar en seguridad mental y conseguir una fortaleza y un carácter que han marcado desde entonces sus señas de identidad y que le han convertido en un jugador amado por sus seguidores y elogiado por los profesionales, pero en ocasiones odiado por sus declaraciones altisonantes y su característica 'chulería'.
En la Eurocopa de 1996, en Inglaterra, y en el Mundial de Francia 1998 también estuvo como reserva y tuvo que esperar a la retirada de Andreas Kopke para hacerse un hueco en la portería de la 'Mannschaft'.
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Con el Bayern de Múnich ha conseguido cuatro titulos de Liga y dos Copas, aunque su mayor logro ha sido la Liga de Campeones de 2001, cuando se impuso al Valencia en la tanda de penaltis de la final de Milan, parándole el penalti decisivo a Mauricio Pellegrino.
Rudi Voeller aseguró que para Alemania Kahn es "tan importante como Zidane para Francia o Rivaldo y Ronaldo para Francia" y, aunque en la final no pudo demostrarlo y no consiguió levantar el título que tanto ansiaba, al menos podrá conformarse con sumar a su palmarés este 'Balón de Oro', el primero que se le otorga a un portero.



