Carnaval en las calles de Brasil
Una explosión de felicidad al grito unánime de 'Pentacampeao!' inundó la principal avenida financiera de Sao Paulo, la mayor metrópoli brasileña, tras la final del Mundial 2002, en la que Brasil derrotó (2-0) a Alemania.

Brasil es una fiesta en la que sus 170 millones de habitantes, la mayoría engalanados con los colores verde, amarillo y azul de la bandera nacional, disfrutan hoy la conquista del Mundial de Corea del Sur y Japón.
La celebración estalló oficialmente después de las 13:00 GMT, cuando el árbitro italiano Pierluigi Collina declaró en Yokohama el fin del partido contra Alemania ganado por el equipo suramericano con dos goles de Ronaldo, el máximo artillero del torneo con ocho anotaciones. A partir de entonces la cerveza y la caipirinha se constituyeron en elementos fundamentales del desayuno de los brasileños.
Pero los preparativos habían comenzado la noche del sábado en todos los cantos del país, con música, gritos, cohetes y fuegos de artificio, coros y "batucadas", en una especie de víspera de carnaval. El partido, que comenzó para los brasileños a las 8,00 horas, dejó a sus habitantes literalmente pegados a las pantallas de televisión y provocó un gigantesco carnaval que no tiene hora para terminar, pues el jefe del Estado, Fernando Henrique Cardoso, dejó en libertad a los responsables de despachos públicos para declarar festivo el próximo martes.
Ese día la delegación que encabeza el entrenador Luiz Felipe Scolari tiene previsto llegar al país desde Japón. Brasilia, según informó Cardoso en una nota divulgada hoy por la Agencia Brasil (oficial), ha sido incluida a última hora en la ruta del regreso triunfal. En Sao Paulo, la más populosa ciudad del país, unas 41.000 personas se concentraron tras el pitido final en la Avenida Paulista al grito de "Es penta. Es pentacampeón!".
Ronaldo de cera
En el barrio carioca Bento Ribeiro, donde nació hace 25 años el goleador del Mundial, Ronaldo, una gigantesca estatua de cera presidió la celebración de miles de entusiastas que se agolparon desde tempranas horas cerca de la casa donde se reunieron los padres y esposa del futbolista para ver el partido.
La fiesta comenzó con los redobles de la batería de la Escola de Samba Portela y se ha extendido con los síntomas de la más alegre de las epidemias por las principales avenidas y playas de Río de Janeiro. En Paulista, municipio de Recife, patria chica de Rivaldo corrían lágrimas de felicidad por la gran campaña del astro del Barcelona español.
Comida para celebrar el título
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La familia de Rivaldo celebró el título distribuyendo comida entre personas pobres, mientras sus vecinos bailaban y cantaban en las calles al ritmo del frevo y el maracatú, pegajosos ritmos típicos de la región noreste de Brasil, que forman nueve estados. En Belo Horizonte, grupos populares pusieron música a la fiesta desde la noche del sábado, como también ocurrió en las sureñas Porto Alegre, Curitiba y Florianópolis. Un río humano, que la policía calculó en 100.000 hombres y mujeres, también se ha desbordado en las principales calles de Belém, capital del estado amazónico de Pará, para festejar el quinto título mundial.
Y en Brasilia, capital del país que este año entró en las grandes ligas del fútbol nacional con el Brasiliense, la celebración se extendió a la llamada Explanada de los Ministerios, donde se concentra el Poder Público y el primer entusiasta era, precisamente, el presidente Cardoso.



