Segunda | Atlético 1 - Burgos 1

El Atlético ya está en la Liga de los Ases

Diego Alonso y Merino, los goleadores en la despedida del Infierno

<b>EL REY</b>. Diego Alonso se despidió del Atlético con un nuevo gol que le convierte en el auténtico jefe de los goleadores de Primera y Segunda.
Manolete
Actualizado a

La cita ante el Burgos tuvo un sabor especial para los atléticos. Poco importaba el partido, lo importante era hacer un hermoso corte de mangas al Infierno de Segunda que se ha tenido que aguantar durante dos años. El partido era de trámite. En el Calderón ya sólo se habla de la vuelta a la Primera y de los fichajes en los que trabaja Luis Aragonés. El único punto positivo fue la lucha y entrega del goleador Diego Alonso.

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Durante el primer tiempo se pudo comprobar que era un choque de trámite. La velocidad no existía. La presión era una quimera y Movilla movía el balón con solvencia, en especial por la banda izquierda. Llegó el tanto de Diego Alonso y el uruguayo tuvo dos ocasiones para seguir enseñando su instinto goleador. El Burgos parecía un invitado respetuoso, pero en un regalo de la defensa y portero rojiblanco Merino empataba al borde del descanso.

Sin mano izquierda. Luis le faltó tener algo de mano izquierda y dejó en el vestuario a Diego Alonso, privándole del reconocimiento de la afición a su temporada, con una ovación de gala. Con Fernando Torres y Luque tampoco el Atlético explotó sus virtudes ofensivas. El Burgos quiso contribuir al espectáculo. Dejó un defensa y sacó un punta como Gálvez. Había deseos de acertar en el remate. No cambió el panorama. Aburrimiento y sosería a raudales. El foco de atención se centró en saber si Luque era capaz de acertar con la portería en la tarde de su despedida. Su socio y mejor amigo, Fernando Torres, se desvivía por darle asistencias que no terminaban de cuajar. El tostón era grande y la afición en los minutos finales decidió pasar del campo y se dio su fiesta particular haciendo la ola y festejando que la próxima campaña vuelven a su casa, la Primera, que nunca debieron abandonar. El broche final de la igualada se ajusta a lo sucedido este año en el feudo atlético, que ha sido una verdadera penitencia para todos los presentes. Pudo ser peor con el chutazo de Merino al palo desde el centro del campo. El mal sueño del Infierno ya es historia. Barça y Madrid, el Atlético ya está aquí.

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