Raúl viste a La Cibeles de madridista
Raúl González ascendió por la estatua y atavió la cabeza de la Cibeles con la prenda.

Los jugadores del Real Madrid sucumbieron a la tentación de subirse a la estatua de la diosa Cibeles para celebrar su novena Copa de Europa, conquistada ayer en Glasgow (Escocia) tras vencer al Bayer Leverkusen en la final por 1-2.
Raúl González, segundo capitán y goleador en la final de ayer, fue el encargado de encaramarse alón sobre el horario previsto (20.30 horas) y para delirio de las decenas de miles de seguidores que acudieron a la plaza, el delantero 'vistió' a la diosa blanca con el complemento que simboliza el éxito madridista.
Sin embargo, los futbolistas no pudieron reprimirse más y el argentino Santiago Solari, Iván Campo y el inglés Steve McManaman fueron los primeros en romper con el protocolo.
Ataviados con camisetas conmemorativas del triunfo europeo y 'rifándose' el honor de portar la Copa de Europa, los jugadores jalearon al público asistente, que acudió en menor número que en otras ocasiones debido a la movida agenda madridista, que dispersó a los seguidores blancos por toda la ciudad.
Subidos por cinco minutos
`Que bote la Cibeles! y el tradicional `Campeones, campeones! fueron las consignas más coreadas por los aficionados, junto al omnipresente himno del centenario, en el que resonaba con fuerza `Hala Madrid!.
En los escasos cinco minutos que los futbolistas permanecieron sobre el monumento, se pudo ver al portugués Luis Figo y al francés Claude Makelele sobre los leones y a Zinedine Zidane e Iker Casillas mirando y mimando un trofeo del que han sido parte decisiva.
Zidane, con una sonrisa perenne en su rostro desde que el árbitro suizo Urs Meier pitara anoche el final del encuentro, se paseó con una bandera del Real Madrid a modo de capa.
A su lado, Iker Casillas era uno de los pocos jugadores que siguieron vestidos de traje. El portero, que a punto de cumplir 21 años (20 de mayo) es ya doble campeón de Europa, miraba al público con una sonrisa serena en su rostro. Los aficionados no paraban de repetirle "Iker, Iker", el premio a un futbolista emocionado.
Trenecito de futbolistas
La "fiesta relámpago" del Real Madrid en Cibeles se prolongó cinco minutos más sobre la pasarela instalada alrededor del monumento.
Fernando Morientes y Raúl González comandaron un curioso 'trenecito' formado a la par por futbolistas enloquecidos y periodistas batallando por una entrevista.
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El 'convoy' se detuvo, y pese a que Francisco Pavón, Míchel Salgado, Claude Makelele, Morientes y un hiperactivo Raúl quisieron seguir animando al público, la estricta agenda marcada por el club les obligó a encaminarse hacia el Santiago Bernabéu.
Con el autocar del Real Madrid también partieron los temores a una nueva aparición de los "Ultras Sur" en Cibeles. El festejo transcurrió sin ningún tipo de incidentes.



