Falló la calculadora

Julio Maldonado
Importado de Hercules
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Otro partido decisivo perdido por Cúper, y esta vez con una contundencia inadmisible y una sensación horrible. El Inter llegó hasta el final con opciones por la contundencia rematadora de Vieri, los destellos de talento de Recoba, la recuperación a tiempo de Ronaldo y el excelente inicio de Kallon. Pero este Inter siempre se movió al borde del desastre, y en el tramo final necesitó gestas heroicas para ganar en San Siro a Brescia y Piacenza. Y todo por el estilo de Cúper, que se ha pasado toda la temporada con Cristiano Zanetti y Di Biagio como ejes del equipo

El Inter fue un tren de alta velocidad con el motor de un seiscientos, y al final lo pagó. El talento, a las bandas, y Recoba y Seedorf, encarcelados sin campo de acción y sin entender nada. Lo mismo que Dalmat, que en los minutos que jugó hizo mejorar al equipo. Pero Cúper ha preferido morir con sus ideas. Su obsesión por el cálculo mató a un Inter obsesionado por jugar con la calculadora en la mano. Lo hizo en Verona ante el Chievo, cuando metió a un defensa juvenil por Seedorf con el partido en el bolsillo. El Chievo empató y dos puntos menos. Y lo repitió el domingo ante un Lazio que en la primera parte fue más blando que nunca. Tuvo ventaja dos veces, pero no machacó a un rival que hubiese bajado los brazos pronto. El Lazio se vio obligado a ganar y lo hizo con una facilidad insultante.

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