La lluvia no impidió al Valencia festejar su día más feliz
La amenaza de 'gota fría' no impidió que el Valencia pudiese festejar uno de los días más felices de la historia del club.

La amenaza de 'gota fría' y la persistente lluvia que cayó durante toda la jornada no impidió que el Valencia y su afición pudiesen festejar uno de los días más felices de la historia del club, tras la consecución del título de Liga 31 años después.
La jornada comenzó con el aterrizaje del avión del Valencia en el aeropuerto de Manises, donde más de 5.000 aficionados esperaban a sus jugadores, que fueron recibido en un baño de multitudes.
Como ocurrió en 1999, con motivo de la Copa del Rey, un autobús de estilo británico engalanado con los colores del Valencia esperó al equipo a las puertas del aeropuerto y a pesar de que estaba dotado de una capota para aislar a sus ocupantes de la lluvia, los integrantes de la plantilla decidieron destapar el vehículo y provocaron así el éxtasis entre la afición.
El autobús del campeón partió hacia la capital escoltado por cientos de vehículos de aficionados y además durante los quince kilómetros de trayecto entre la localidad de Manises y Valencia se dieron cita numerosos aficionados que desde los puentes de la autovía saludaron a los jugadores.
Centro de flores para la Virgen
La comitiva se desplazó directamente al centro de la ciudad, donde siete meses después de pedir a la 'Mare de Deu dels Desamparats' (la Madre de Dios de los Desamparados) suerte para lograr el título de Liga, el Valencia quiso que su primer acto de celebración en la ciudad fuera el de ofrecer a la patrona de la ciudad la Liga conquistada.
A las puertas de la Basílica, los capitanes del equipo, Santiago Cañizares, David Albelda y Fabián Ayala recogieron un centro de flores destinado a la Virgen y ya en el interior de la Basílica fueron recibidos por el Arzobispo de Valencia, Agustín García Gascó, que felicitó a los miembros de la plantilla valencianista.
Posteriormente la comitiva se desplazó a pie hacia el "Palau de la Generalitat", donde les esperaba el Presidente del Gobierno Valenciano, Eduardo Zaplana, quien ofreció una recepción y almuerzo a toda la expedición valencianista.
El presidente de la Generalitat subrayó que el éxito del Valencia es "el de toda la Comunidad Valenciana" y destacó que es una hazaña más del proyecto común de la sociedad valenciana en el que el club que preside Jaime Ortí es "el número uno".
La guinda al trabajo bien hecho
En los parlamentos, Ortí definió el triunfo ante el Málaga como "la guinda a un trabajo de varios años", y se acordó de la suerte que han tenido el resto de clubes valencianos.
Rafael Benítez, técnico del Valencia aseguró que lo más importante de haber ganado la Liga ha sido "darle una alegría a la afición", agradeció el trabajo de todos los que han colaborado en el éxito de su equipo y deseó regresar pronto al Palau de la Generalitat "porque eso sería muy buena señal".
El capitán del Valencia, Santiago Cañizares, afirmó que había pasado demasiado tiempo desde el anterior campeonato de Liga logrado por el Valencia, destacó que aunque el triunfo se hace muy corto, es el resultado de un trabajo muy largo y deseó "que la fiesta continúe".
Posteriormente, la expedición valencianista se desplazó en autobús hacia el Ayuntamiento de Valencia, donde con rostros cansados y bajo una intensa lluvia los jugadores del Valencia salieron al balcón del Ayuntamiento lo que provocó el delirio de miles de aficionados que esperaron a su ídolos durante varias horas en las inmediaciones de la plaza.
Un día entero de celebración
El cansancio tras casi 24 horas de celebración ininterrumpida se había apoderado de los jugadores del equipo valencianista pero los cánticos de una afición sin miedo a la lluvia les reanimó para continuar con la fiesta, tal y como horas antes había pedido el capitán del equipo, Santiago Cañizares.
La salida de los jugadores al balcón, acompañada de los primeros compases de la canción del grupo británico Queen 'We are the Champions" (Somos los campeones), fue recibida por el flamear de las banderas blancas y naranjas, mientras los futbolistas saltaban juntos ante los gritos de los aficionados que coreaban los nombres de sus ídolos.
En el momento de mayor euforia la practica totalidad de los jugadores hicieron uso del micrófono para dirigirse con alguna frase o cántico a una entregada afición que seguía todas las indicaciones de los futbolistas.
Minutos después, todos los integrantes del club de Mestalla fueron atendidos por Rita Barberá en el Salón de Cristal del Ayuntamiento, donde la alcaldesa invitó a todos los integrantes de la plantilla en el 'Libro de Oro' del ayuntamiento para que quede constancia de los nombres de los jugadores que han hecho posible este histórico éxito.
25.000 personas en Mestalla
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La última parada de la jornada fue en el estadio de Mestalla, donde a pesar de una lluvia que cada vez arreciaba más, albergó en sus gradas a más de 25.000 aficionados que estallaron cuando uno a uno fueron saltando al terreno de juego mientras se anunciaban sus nombres por megafonía.
Los jugadores desbordados por la alegría se lanzaron sobre la piscina en la que se había convertido el césped de Mestalla. Tras los parlamentos del presidente, entrenador y jugadores, la fiesta terminó con un castillo de fuegos artificiales.



